sábado, 20 de abril de 2024


Escribe Siger de Brabante:

Así, en general, la causa primaria o bien es causa de la causa secundaria en cuanto a su sustancia, o bien es causa de que obre. Y así se ve que la causa primaria no sólo es causa del efecto de la causa secundaria, sino más aun: que la secundaria sea causa de su efecto lo recibe de la primaria. Por tanto, ser causa del efecto es algo que primariamente reside en la causa primaria. Y lo que reside primariamente en algo, lo hace en mayor medida y más perfectamente. Por tanto, la causa primaria será más perfecta y preeminente en causar que la causa secundaria.

Obsérvese que este autor asimila dar la sustancia (a saber, dar la existencia) y dar el obrar, según el principio de que existir y obrar son equivalentes. Es por ello que existe y obra en mayor medida el que da el existir y da el obrar que el que lo recibe, así como es mayor el que es por sí que el que es por otro.

Santo Tomás de Aquino es de la misma opinión, y añade que esto es sólo verdad cuando se refiere a las causas esenciales (o causas universales, como las llama el Liber de causis), es decir, a aquellas de cuya existencia depende la permanencia del efecto, y no a las accidentales. Por lo que la causa primera es la primera en sobrevenir y la última en retirarse, ya sea como causa formal, ya como causa material, ya como causa eficiente, ya como causa final. Respecto a la causa formal, se aduce el ejemplo del hombre, que en su generación es ser antes que animal y animal antes que hombre, mientras que en su corrupción pierde primero su humanidad (su facultad racional) y finalmente su animalidad, conservando el ser, en tanto no es reducido a la nada. Tocante a la causa formal, se alega que lo que compone es anterior a lo compuesto y lo que éste pierde en último lugar. En relación a la causa eficiente, se arguye que lo que produce más efectos está antes en todos ellos y se retira más tarde de ellos que lo que produce menos efectos; y lo mismo cabe decir de la causa final, que mueve a la causa eficiente a obrar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Propter Sion non tacebis