domingo, 11 de marzo de 2012

Breve-XII


Se objeta a los teólogos el esgrimir un "Dios de los huecos", esto es, el dios de lo eventualmente inexplicable. Pero sería mucho más problemático para ellos si cupiera hablar de un "universo de los huecos". El hecho mismo de que no los haya, y de que todo sea en última instancia explicable, prueba que, entre los infinitos posibles, vivimos en un universo racional donde el orden no es un accidente del desorden; y, por tanto, en un universo del que cabe predicar un Creador.

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Propter Sion non tacebis