domingo, 16 de abril de 2023

 

La tesis principal en el sistema de Spinoza es que sólo hay una substancia infinita. La tesis principal en mi sistema es que la verdad y la realidad comparten la misma substancia infinita, el logos, por cuanto ambas remiten a Dios, que es la primera verdad y la primera causa, carente de todo límite.

El valor de verdad de cualquier teorema matemático resulta de las definiciones de los términos involucrados. Es decir, es consecuencia de su no contradictoriedad y de nada más. Por lo que es justo postular que el valor de verdad en las proposiciones a priori debe atribuirse exclusivamente a su naturaleza no contradictoria.

Nótese que no hay más que dos reinos: el flujo siempre cambiante de los hechos (a posteriori) y la luz inmutable de las verdades analíticas (a priori). Las verdades a priori sólo pueden extraer su valor de verdad de ellas mismas. No pueden mendigarlo en otra parte.

Pues bien, si lo real tiene el valor de ser no contradictorio, aun cuando la no contradictoriedad es un valor lógico que asignamos asimismo a las proposiciones, no es racional negar que las entidades reales puedan tener valores de verdad so pretexto de que éstos deben asignarse solamente a las proposiciones.

Las entidades reales existen independientemente de nuestras aseveraciones o entendimiento. Semejantemente, las verdades a priori son verdad independientemente de nuestras aseveraciones o entendimiento. No son sólo efectivas en el plano ultramundano del pensamiento, sino que lo son en el mismo mundo. Por ello, las verdades a priori pueden ser parte de la naturaleza de las entidades reales.

En este sentido, no es aceptable sostener que una entidad real es no contradictoria pero no verdadera o falsa. Una vez hemos avalado que las verdades a priori son verdad sólo porque no son contradictorias, se sigue que las entidades reales, por ser no contradictorias, son verdad.

Si A es no contradictorio, conlleva la afirmación "A es no contradictorio", que es una proposición verdadera. La proposición es verdad por la sola razón de que no es portadora de predicados opuestos. No requiere nada más para ser verdad. Por idéntico motivo, aun cuando A sea una entidad real en lugar de una proposición, debe decirse que A es verdad porque no es portadora de predicados opuestos.

No es correcto pretender que "A es no contradictorio" es una proposición verdadera porque formula un enunciado sobre un hecho, esto es, la existencia de A. Sería igualmente verdad si A hubiera existido en el pasado y ya no existiera. Luego el valor de verdad de "A es no contradictorio" no depende de su correspondencia con la realidad. Si A fuera una entidad futura que todavía no existe, la proposición no sería menos verdadera. Y si A fuera una entidad no real, como un triángulo, la proposición sería asimismo verdad. Por tanto, si el valor de verdad no depende siempre de la correspondencia con la realidad, pero depende siempre de la no contradictoriedad, es forzoso admitir que las entidades reales, siendo no contradictorias, tienen un valor de verdad en sí mismas.

Quien niega obstinadamente que las entidades reales sean verdaderas asume que el valor de verdad depende de al menos dos condiciones necesarias, a saber, la formulación de un enunciado y la naturaleza no contradictoria de dicho enunciado. Sin embargo, podemos asumir que las entidades reales son proposiciones verdaderas desde una perspectiva ontológica, mientras que las proposiciones verdaderas son entidades reales desde una perspectiva epistemológica. Esto es debido a que todas las entidades reales, puesto que son no contradictorias, pueden traducirse en proposiciones verdaderas, siendo así que tales entidades, antes de existir o después de existir, no son sino proposiciones verdaderas. Para devenir reales deben existir en el espacio y en el tiempo, lo que sucederá si tienen una causa. De modo que las proposiciones verdaderas cuentan con todo lo que las entidades reales poseen excepto la causa que permite su ingreso en el espacio y el tiempo. Esta causa no cambia el valor de verdad de las proposiciones, lo que conlleva que cuando una proposición verdadera deviene una entidad real (desde una perspectiva ontológica) mantiene su valor de verdad.

No pretendo que las entidades reales y las proposiciones verdaderas son lo mismo. Digo que ambas tienen valor de verdad. Si se acepta que la causa que conduce una proposición a la existencia como entidad real no cambia el valor de verdad de dicha proposición, se está concediendo que la entidad resultante mantiene el valor de verdad que tenía como proposición, esto es, como entidad real potencial. Por consiguiente, los seres potenciales y los actuales se diferencian entre sí por no tener y tener una causa respectivamente, mientras que no se diferencian en el extremo de tener un valor de verdad.

Dicho en otros términos: una entidad real potencial no está asociada a una proposición no contradictoria, sino que es por su propia virtud una proposición no contradictoria y nada más que una proposición no contradictoria. Por la misma razón, una entidad real actual es una proposición no contradictoria más una causa.

Articulemos lo anterior mediante un argumento:

1) Todo lo posible es no contradictorio. Pues, si fuera contradictorio, sería imposible.

2) Todo lo real es posible. Pues, si fuera imposible, no devendría real.

3) Por tanto, todo lo real es no contradictorio.

4) Todo lo verdadero es no contradictorio. Pues, si fuera contradictorio, sería absurdo.

5) Si, por la proposición 4, es imposible que lo no contradictorio sea siempre falso, se dan sólo dos escenarios posibles:

a) Que todo lo no contradictorio sea siempre verdadero sólo por ser no contradictorio.

b) Que todo lo no contradictorio sea verdadero o falso, dependiendo de su adecuación a la realidad. Dada esta posibilidad, puesto que hemos aceptado en la premisa 3 que todo lo real es no contradictorio, se seguiría (en lo que no es más que un vano razonamiento circular) que todo lo real es verdadero o falso dependiendo de su adecuación a lo real. Sin embargo, si las entidades reales no pudieran ser verdaderas por afirmarse que sólo las proposiciones pueden tener un valor de verdad y negarse que las entidades reales sean proposiciones, no podríamos suponer que todo lo no contradictorio es verdadero o falso. Pues, si lo fuera, toda vez que hemos admitido que todo lo real es no contradictorio, nos veríamos obligados a conceder que todo lo real es verdadero o falso.

6) Esto nos lleva a reconocer que todo lo no contradictorio es siempre verdad por la mera razón de ser no contradictorio. Así pues, debemos confesar que no sólo todo lo verdadero es no contradictorio, sino también que todo lo no contradictorio es verdadero.

7) Ahora bien, hemos establecido que todo lo real es no contradictorio.

8) Por tanto, todo lo real es verdadero.

Si la verdad no estuviera en todo y no lo penetrara todo, incluida la realidad, o bien sería absolutamente distinta de la realidad, lo que hemos visto no ser cierto, ya que se ha apreciado que ambas poseen una naturaleza no contradictoria, o bien sería respecto a ella como un reino dentro de un reino, al estar contenida en un ámbito mayor que la limitaría. Este ámbito no existe ni en la realidad ni en el pensamiento, por lo que debe descartarse. Dado que, si entendemos que la verdad sólo está limitada por el principio de no contradicción, que es asimismo verdad, alcanzamos la certeza de que la verdad es absolutamente ilimitada.


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Propter Sion non tacebis