domingo, 7 de enero de 2007

La fortaleza de espíritu consiste, dicen, en carecer de él


La cuestión del alma no es sólo racional, tiene también algo de temperamental. El carácter del ateo le induce a pensar que carece de alma. Escribe La Bruyère:

¿Saben los espíritus fuertes que se los llama así irónicamente? ¿Qué mayor debilidad que no estar seguros de cuál es el principio de su ser, de su vida, de sus sentidos, de sus conocimientos, y de cuál debe ser su fin? ¿Qué mayor pusilanimidad que dudar de si su alma no es materia como la piedra o el reptil, y de si ella no es corruptible como esas viles criaturas? ¿No hay más fuerza y grandeza en recibir en nuestro espíritu la idea de un ser superior a todos los seres, que los ha hecho en su totalidad, y al que todos ellos deben vincularse; de un ser soberanamente perfecto, puro, sin comienzo ni fin, del que nuestra alma es imagen, y oso decir, una porción, en tanto que espíritu y en tanto que inmortal?

El dócil y el débil son susceptibles de impresiones: uno recibe las buenas, el otro las malas; es decir, que el primero es dúctil y fiel, y el segundo tozudo y corrompido. Así, el espíritu dócil admite la verdadera religión; y el espíritu débil, o no admite ninguna, o admite una falsa. Ahora bien, el espíritu fuerte, o no tiene religión, o se crea una; luego el espíritu fuerte es el espíritu débil.


Cuando el autor habla dogmáticamente de verdadera religión y de falsa religión, parte de la base de que para el "espíritu fuerte" todas son falsas. Y de ahí que asuma que o bien no adoptará ninguna, con lo que será un apocado, siempre fluctuante, o bien adoptará una falsa a sabiendas, con lo que será un idiota. Al menos el creyente es racional en su modo de obrar, pues confía de una vez por todas en que la que ha abrazado es la verdadera. Su disciplina es fuerza, mientras que la fuerza no canalizada del ateo es debilidad y autocontradicción.

2 comentarios:

tumbaito dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
irichc dijo...

Comentario fuera de lugar, tumbaito. Si acaso va en el post de al lado.