domingo, 9 de diciembre de 2007

¿Somos libres? (I)


Sólo hay una necesidad auténticamente fatal e insoslayable: la necesidad lógica, cuyos efectos en la regulación del mundo son sin embargo de tipo privativo. Es decir, evita que una serie de hechos sucedan de forma simultánea, pero no es causa positiva de ningún acontecimiento. Por ella no resulta posible que yo esté vivo y muerto, o que sea y no sea un hombre, aunque ella no me diga por qué soy yo -y la suma de lo que conduce a mí- en lugar de la nada.

Veámoslo en tres puntos:

1) Toda existencia es por definición contingente, a no ser que se pretenda la validez del argumento ontológico y se desee, además, extrapolarlo a los entes finitos. La contingencia que se acaba de establecer con respecto al todo vale también de un modo distributivo para las partes que lo integran.

2)
La necesidad lógica, pues, operará desde estas coordenadas deterministas: dado que el presente universo existe, no puede seguirse de él nada distinto a su noción y, por tanto, nada que no derive de ella ocurrirá naturalmente. Así, si la noción del universo prevé que haya causas espontáneas (esto es, relativamente autodeterminadas en vistas a ciertos fines), las habrá; y si no, no las habrá.

3)
Ahora bien, de la simple constatación de que cualquier universo determinado existe no se infiere apriorísticamente la existencia o inexistencia eventual de causas espontáneas, en tanto que éstas respeten la lógica a un nivel interno o de posibilidad (no ser contradictorias consigo mismas) y externo o de composibilidad (no serlo frente al universo en el que se encuadran).

Se pide, entonces, al negador del libre albedrío dos clases de prueba para verificar su tesis:

a) Una prueba negativa según la cual quede evidenciado que las causas espontáneas no existen.

b) Una prueba positiva por la que se aprecie que dichas causas no pueden existir o, al menos, no en este universo.

Sin estas pruebas, la tesis defendida y la contraria permanecen como hipótesis equiprobables.


4 comentarios:

*Cogito, Ergo Sum* dijo...

estas, aparentes, paradogas surge de el mal entendiminto de las palabras

pues ¿que es para vos la libertad?

Sursum corda! dijo...

cogito etc:

En una de sus respuestas al mensaje anterior usted decía que le corrigiéramos pues de esa manera le ayudábamos. Lo intentaré. Compare lo que escribo con lo que acaba de escribir usted y reflexione sobre las diferencias.

--

Estas, aparentes, paradojas surgen del mal entendimiento de las palabras.

Pues ¿qué es para vos la libertad?

Sursum corda! dijo...

irichc:

La libertad no puede ser la indiferencia al mundo exterior al sujeto.

No puede ser existir sustraído a las leyes físicas de modo que flotemos en el aire o seamos inmunes a un rayo. Es evidente.

Pero lo que influye en nosotros de manera que llega a nuestra conciencia, es decir, lo que es conocido, es dato para nuestras decisiones. Y nuestras decisiones lo tendrán en cuenta pero desde la naturaleza e historia de cada uno. La presencia de un lobo dará miedo a uno y ganas de cazarlo a otro mientras que a un tercero le recordaran los programas de conservación de especies amenazadas.

Si somos seres reales y conscientes somos libres y conscientes de nuestra libertad.

surscrd. Un saludo.

*Cogito, Ergo Sum* dijo...

claro. tenia miedo de que entienda por libertad el control de todo aquello que a nuestro alrededor esta.
libertad es eso: hacer lo que uno puede: decidir si "a" o "b"
deberiamos dividir entre PODER y LIBERTAD

Gracias por corregirme!

Saldo.