lunes, 12 de abril de 2010

Mi problema con la "adaequatio"


Si desaparece la materia, ¿desaparece con ella la verdad y no es verdad que ya no haya materia? ¿Hasta qué punto requiere lo verdadero de un referente real? La verdad estará o no en función de los hechos según los límites que ella misma se fije. Pero a las verdades así limitadas yo prefiero llamarlas certezas.

La verdad no precisa de confirmación empírica, ya que la realidad cambia siempre y la verdad no ha de cambiar nunca. "Ser" significa "Ser para todos los observadores". No es correcto "El cielo es azul", sino "El cielo parece azul". Por tanto, ceñir la verdad a un instante de la existencia es ceñirla a un observador y exponerla a su autocontradicción respecto a otro, que la habrá observado de un modo distinto. Sin embargo, la verdad no necesita de concordancias intersubjetivas, pues no ha de depender la verdad de la percepción, sino la percepción de la verdad. De ahí que decir "Puedo engordar en un año" sea totalmente verdadero, aunque nunca se cumpla el hecho previsto y nadie esté en disposición de constatarlo jamás, extremo éste que tendremos por accesorio.

Así, para que la verdad sea algo distinto de la no contradicción, deberá serlo según la experiencia, es decir, lo será para unos y no para otros. Sencillamente no veo la razón de decir que la verdad es la adecuación entre un estado de hecho y la proposición que lo describe. ¿Por qué habría de serlo? ¿Porque a algunos se lo parece o porque incurro en un absurdo si los contradigo? Podemos pensar verdades que no cumplen esa regla, como la que he enunciado relativa a los supuestos hipotéticos y tantas otras. ¿Son verdades de una casta distinta a las verdades empíricas? ¿Acaso son menos ciertas?

Lo fáctico es verdad no porque yo pueda percibirlo y enunciarlo: lo es porque es susceptible de demostración apelando a causas y principios. El sol del vulgo es distinto al de los astrónomos; el bastón bajo el agua no se quiebra como parece a la vista, etc. Puesto que los sentidos nos engañan, podemos percibir de un modo falso. Y dado que la falsedad nada es, no se sigue de la mera percepción el que hayamos percibido algo. Sólo puede seguirse de suyo una tautología, a saber, que percibimos.

4 comentarios:

Enrique Arias Valencia dijo...

He advertido que quienes emplean los modos verbales con mayor prudencia son mejores filósofos que aquellos que no los emplean con prudencia.

Luego, sólo para aquellos que tienen claro el subjuntivo son aceptables las consecuencias del argumento “Puedo engordar en un año”.

Por consiguiente, me ciño a esta objeción a la verdad en tanto que adecuación.

¡Salud e inquieta alegría!

Para cualquier cosa: dijo...

La verdad es todo. Todo es existencia. La existencia es lo conocido y lo desconocido. Por la experiencia, lo conocido deviene, lo desconocido es indecible.

Beltenebros dijo...

Recuerdo haber descubierto el sentido original de la frase "realidad objetiva" -apariencia falaz- en un texto de filosofía de García Morente. Y si bien eso ocurrió en mi adolescencia, desde entonces no termino de tragarme la propuesta empirista del conocimiento.

La tautología final con que nos deja Irichc (la percepción solo demuestra que percibimos) creo que valdría la pena leer completo el curioso texto titulado "La revolución musical de Mozart (1782-1786)", escrito por el no menos curioso -y polémico- Lyndon H. LaRouche Jr. Cito unos pasajes del apartado "Arte contra materialismo" y dejo finalmente la dirección electrónica. Y es que más allá de una interpretación algo paranoica de la historia y la política, los postulados filosóficos de (o servidos por) LaRouche se parecen bastante a los del autor de este blog, con la diferencia de que LaRouche, sigue a Leibniz y a Platón mas no a Kant ni Aristóteles, por considerar a los dos últimos cómplices de los modos políticos y económicos de la degradación humana.

Ahora sí, las citas:

«Con la descripción y las referencias dadas arriba, hemos indicado la naturaleza del rasgo común de la creatividad científica y la artística. El producto inmediato de la actividad venturosa de este tipo es el "objeto mental" o mónada de que tratamos en este trabajo. Como demostramos en trabajos anteriores, dicha actividad mental creadora individual es una experiencia soberana de la mente individual, que se da dentro de sus linderos; no es, de ninguna forma, un efecto social "colectivo". (...)

»En la composición polifónica clásica, el resultado es el mismo en principio. Un problema —una paradoja— resultado de la aplicación sostenida de principios de la polifonía bien temperada a todas luces congruentes provoca el objeto mental musical. Este procedimiento es paralelo al hallazgo de Cusa de la acción mínima isoperimétrica. La generación de la solución, como objeto mental, se representa en un medio polifónico. La solución que se realiza así es análoga de inmediato al diseño de un experimento decisivo. La elaboración del principio recién descubierto revoluciona el poder de composición polifónica de obras enteras.»

[Concluye en el siguiente comentario.]

Beltenebros dijo...

«Desde el punto de vista de la mera percepción sensorial, una paradoja en el dominio sensorial de la física experimental lleva a un cambio en la práctica, una mejora, en el dominio de la física experimental. De modo semejante, una paradoja musical en el terreno de las percepciones sensoriales tonales lleva a una resolución en el terreno de las percepciones sensoriales tonales. Así, la física matemática de Descartes (errónea en grado extremo) comienza en el dominio material y ahí se queda, nunca sale de él; la mayor parte de la musicología formalista sitúa también así la teoría musical. En ambos casos, el punto de vista mecanicista, "materialista", niega la existencia del proceso creador o asegura que la causa y el efecto —problema, solución y resultado— se deben explicar plenamente en el plano de la percepción sensorial, sin mencionar nunca los procesos mentales creadores del descubrimiento solucionador de problemas, exista éste o no. (...)

»El dominio material y el polifónico son, cada uno, un medio de percepción, de percepción sensorial, y de rasgos perceptibles de formas de práctica social. Por eso, son también los dominios a los que se refieren explícitamente todas las formas de comunicación, como el álgebra y la geometría. Pero la causalidad no ocurre en el terreno de la mera percepción; la percepción no es la realidad; es una mera sombra deforme de la realidad. Con "causalidad" no nos referimos a correlaciones "mecánicas" o "estadísticas"; nos referimos a la causa de ese tipo de cambios de estado que se ilustran con la transformación perceptiblemente eficiente de una retícula de teoremas en otra, perfectamente incongruente. (...)

»Conocemos la causalidad, este cambio, ligada a denominaciones como "ideas" (Platón), "mónadas" (Leibniz), "Geistesmassen" (Riemann) u "objetos mentales" (como yo les digo). Todos esos términos se refieren al mismo fenómeno, pero con connotaciones ligeramente diferentes. La diferencia entre ellos es que cada uno fue introducido por un autor diferente en un estadio histórico-literario único. Aunque el significado de todos esos términos coincide a fin de cuentas, su equivalencia sólo se puede demostrar a las mentes individuales que los han experimentado todos ellos, uno por uno, cada cual en su circunstancia original. (...)

»En obras científicas y otras afines, la distinción más profunda que experimenta el individuo es la distinción entre dos cualidades de estado mental. El primer estado es la aplicación de los principios sabidos y aceptados; el segundo es el acto de descubrir un principio válido nuevo, acto que ocurre cuando se resuelven paradojas verdaderas. En la música, es lo mismo... (...)

»¿Cómo es posible, entonces, que tantos de entre lo más logrado de la ciencia moderna y de la profesión musical objeten con tanta violencia las "ideas platónicas" o que perseveren en la necia terquedad de que esas entidades "espirituales" no son la causa de los efectos perceptibles por los sentidos? Puesto que la perpetuación de la especie humana —nada menos— es imposible sin dicho progreso científico y técnico continuo, ¿cómo puede un científico que se precie de serlo negar que las "ideas platónicas" son la causa del progreso científico manifiesto?»

Extraído de:
http://www.schillerinstitute.org/spanish_articles/music/lhl_mozart-rev.html

Saludos.

P.D. Aunque tarde, saludo y felicito a Irichc por este blog lleno de ideas e ironías tan necesarias en un mundo que deriva peligrosamente hacia la versión libertina ("que ofende a Dios") del pensamiento único.