viernes, 16 de octubre de 2009

Ojos de perra




Se ha esgrimido la mayor violencia del hombre como argumento fundamental del feminismo contra todo lo que aquél representa. Por el mismo motivo, el león debe de ser más inmoral que el perro, ya que es más violento.

Evidentemente la violencia de perros y leones está adaptada a los fines de su especie, mientras que la de los hombres no, puesto que se encuentran en estado de caída.

Por otro lado, perros y hombres suelen responder de modo parecido a parecidas amenazas. Esto hace que sean menos distintos de lo que el decoro nos permite admitir.

Pocos hombres se rigen por la razón y adecuan sus emociones a ésta. La mayoría sigue el proceso inverso, el de la obediencia, que reside en adecuar la razón a las emociones; al miedo, esencialmente.

La mujer es de ordinario más medrosa que el hombre. Ergo es más inmoral. En la posibilidad de la desobediencia está también la de la moralidad. Goethe dijo, anticipándose a Nietzsche, que la virtud y el vicio comparten la misma raíz. Esta paradoja está muy bien expresada en el mito del Génesis, al que he dedicado prolongadas reflexiones.

Es por ello que para el cristianismo hay más dignidad y mérito en un criminal confeso que en un hipócrita. Más en la violencia apaciguada de un hombre que en la sumisión rebelde de una mujer.

10 comentarios:

YADJOS dijo...

Sinceramente, creo que tus percepciones sobre el mundo, como las de la mayoría, están demasiado influenciadas por tus creencias. Yo, sin querer ser políticamente correcto, veo a las mujeres más medrosas hacia una posible agresión FÍSICA; lo cual es lógico dada su constitución peor dotada para defenderse. Sin embargo, las veo igual de valientes o más que muchos hombres cuando han de afrontar riesgos que no conlleven una confrontación física.

irichc dijo...

Serán las mujeres más masculinizadas. El resto suele preferir la argucia y el disimulo, no es sólo un tópico literario.

YADJOS dijo...

Pues en ese caso, las inmensa mayoría de las mujeres están masculinizadas. Un ejemplo: las mujeres están mucho más dispuestas a comprometerse que los hombres, a pesar del riesgo que conlleva convivir con una persona físicamente más fuerte en una lucha cuerpo a cuerpo. No me vale que se diga que se casan para que las protejan, hoy pueden ganarse el pan por sí mismas.

Mauricio dijo...

Para mi es cuestión en primer lugar de la arquitectura del pensamiento en función al sexo. De manera muy simple y graciosa pero con respeto y altura un comediante yanqui lo muestra por you tube en " historia de 2 cerebros", la función y misión de una pareja debe ser confluir ambos mecanismos de entendimiento o comprensión.
La violencia intelectual o física son dañinas y atentan contra la funcionalidad marital, por ende social.

Deirdre Ulster dijo...

Hola Daniel.

Los textos impregnados de misoginia que has etiquetado bajo el nombre de “Eva” son, en general, irrespetuosos y ofensivos, y no reportan provecho alguno para nadie. Te invito a eliminarlos o, por lo menos, cesar de publicar textos de esa clase, más aún teniendo en cuenta que el excelente nivel de tu blog se ve profundamente menguado por ellos.

Espero tu respuesta.

Daniel V dijo...

Hola, Deirdre.

Sólo podrías motivarme a eliminar alguno de estos contenidos si me convencieras de que son rematadamente tontos y decididamente falsos. El que sean ofensivos para determinadas personas es algo que asumo y, como tal, no me preocupa demasiado.

Creo que la misoginia bien calibrada ha de formar parte de todo discurso moral serio. Hasta qué punto haya logrado esa seriedad debéis juzgarlo tú y quienquiera que me lea. Admito que tu crítica es tal vez acertada y puede que mi intento no pase de la mera provocación. En este caso espero parecer menos arbitrario si en un futuro vuelvo a ocuparme de estos asuntos.

Deirdre Ulster dijo...

Hola Daniel.

Resumiré todo lo que pienso en este largo comentario. Si asientes a mis palabras, me tendré por satisfecha; si percibo que tu respuesta se presta para un debate fructífero, continuaré; y si, por último, advierto que se avecina una disputa estéril, me retiraré sin proseguir.

Un antiguo proverbio sostiene que antes de lanzar una afirmación esta debe cumplir con dos requisitos. Primero, ser verdadera. Segundo, ser provechosa.

SOBRE LO PROVECHOSO DE TUS AFIRMACIONES:

Dice la máxima: “Es hombre sabio aquel que puede orientar todas las cosas hacia lo mejor”.

Imaginemos que lo que afirmas fuese verdad. ¿Es provechoso o, más bien, contraproducente?

1. DECIR UNA VERDAD SIN INTELIGENCIA Y PARA AGREDIR: Ciertos individuos tienen la mala costumbre de señalar a una persona la ausencia de algún brazo o pierna, sólo por decir la verdad. Pero para alguien educado y considerado con los demás, un comportamiento así no tiene cabida, más aún si profesa una fe cuyo núcleo ético es la caridad.

2. DECIR UNA VERDAD DEGRADANTE PESE A SU IMPOTENCIA PARA GENERAR UN CAMBIO POSITIVO: A la inmensa mayoría de personas afirmaciones como esas resultan ofensivas. A la mitad por ofenderlas directamente: tus ofensas no se dirigen a las acciones reprobables que en su cualidad de acciones son factibles de enmienda, sino a RASGOS DE NACIMIENTO INALTERABLES que de acuerdo con tu visión determinan la calidad moral de la persona (¿dónde está el libre albedrío cristiano?). Luego, también son afrentados hombres, porque entre sus seres amados existen mujeres y nadie tolera que se insulte gratuitamente a quien ama. “Si deseas orar como se debe, no entristezcas a nadie; de otro modo, corres en vano” dice Nilo el asceta. Que una persona sea injuriada por causa tuya sí debería preocuparte.

3. DECIR UNA VERDAD SUMAMENTE FEA QUE SE APLICA DE FORMA ABSOLUTA, SIN DISTINCIONES, A QUIENES NO LA MERECEN, ES DECIR, HACER USO INJUSTO DE LA VERDAD: Lejos de generalizar, conviertes en un absoluto la condena al sexo femenino: nacer mujer es lo inmoral. No es una prueba de conciencia el parámetro para calificar (mejor dicho condenar) a una persona, sino un examen de sexología. Olvidas a las magníficas santas de la cristiandad y las sitúas en un nivel inferior al de cualquier hombre pedestre (y por qué no al de cualquier delincuente masculino). Pese a ser cristiano, dedicaste 50 post de ofensa a la mujer, titulados “Eva”, y ni uno sólo a la Santísima Virgen, la Madre de Dios. Ella es el “azote de los demonios”, como la llama Serafín de Sarov, y el hereje suele evidenciarse por el rechazo que le profesa, según expresa san Luis de Montfort. Un indicio de mal es no ser capaz, por ofuscación hacia lo femenino, de nombrar a la Virgen y exaltarla.

4. DECIR UNA VERDAD QUE PRIVA A PERSONAS DE UN BENEFICIO ESPIRITUAL Y FAVORECE A LOS ADVERSARIOS DEL BIEN: Si tienes por propósito difundir tus ideas metafísicas sobre lo divino, debes tener en cuenta que personas predispuestas a aceptarlas y a quienes podrían beneficiar, serán espantadas por otros textos tuyos. No es inteligente promover el cristianismo acompañándolo de agravios y abonar así las críticas de sus detractores. Es mejor guardar silencio que hablar por gusto: “Hay un hombre que parece que calla, y su corazón juzga a los otros; éste siempre habla. Y hay otro que habla de la mañana a la noche, y guarda silencio, es decir, NO DICE NADA QUE NO SEA ÚTIL” afirma Abba Poimén.

Deirdre Ulster dijo...

SOBRE LA VERACIDAD DE TUS AFIRMACIONES:

Si tus afirmaciones son certeras, ¿no es lógico que los hechos de la vida real las corroboren en lugar de desmentirlas?

Clarifico que no es mi intención desacreditar al sexo masculino, sino solo colocar un contrapeso justo (simétrico) a tus afirmaciones desmedidas. Si lo que escribiste es tenebroso, muy a mi pesar tendré que colocar al lado opuesto de la balanza cosas del mismo calibre, pero más fieles a la verdad de los hechos:

1. LA MAYOR INMORALIDAD MASCULINA SE EVIDENCIA EN EL MAYOR NUMERO DE CRIMINALES HOMBRES: Es de conocimiento público que la abrumadora mayoría de delincuentes no son mujeres, sino hombres. La cárcel es un espacio prioritariamente masculino. Verifícalo en cualquier estadística.

2. LOS HOMBRES SON MAS PROPENSOS A LA PEDOFILIA: Aquellos que violan a niños y luego los matan, ¿son prioritariamente mujeres? La pedofilia es un arte viril. Los religiosos del sexo fuerte están en todas las portadas, pero las religiosas rara vez aparecen. Véase cualquier estadística.

3. LOS HOMBRES SON MAS DADOS AL ASESINATO Y TIENEN MENOR CAPACIDAD DE CONTROL SOBRE LA IRA: El hecho de que la mayoría de asesinos sean hombres y que los crímenes pasionales también sean más frecuentes en el sexo virtuoso, refuerza los estudios científicos que versan sobre la mayor debilidad masculina respecto al autocontrol de pasiones como la ira. Revisar cualquier estadística y consultar sobre los estudios científicos mencionados con cualquier neurólogo.

4. LOS HOMBRES TIENDEN MÁS AL MALTRATO ANIMAL: A veces leemos en algún periódico una bestialidad como: mató a su mascota de hambre o se dedicó a crucificar un perro vivo. Revisar las estadísticas que revelan el sexo de los agresores.

5. LOS HOMBRES SON MAS PROCLIVES AL TRAFICO DE NIÑOS: Ver estadísticas.

6. LOS HOMBRES SON MÁS PROPENSOS AL ABANDONO DE SUS HIJOS: La mayoría de niños sin uno de los padres son niños sin padre, no niños sin madre. Las madres solteras proliferan por obra y gracia de los padres fugitivos.

7. LOS HOMBRES SON MAS PERVERSOS: Yendo a lo más cotidiano y pensando en el tema de la lujuria, cabe preguntarse: ¿por qué la pornografía tiene un mayor auge entre el público masculino y, en cambio, resulta aterradora para muchas mujeres? Véase estadísticas. “Los hombres suelen pensar continuamente en sexo y raras veces aman, las mujeres, al contrario, se enamoran y el sexo les es secundario” afirma alguien. En términos del dicho vulgar, unos miran al chancho mientras otros lo hacen al chicharrón, hecho que expresa con elocuencia la calidad personal de cada quien.

8. LOS HOMBRES SON MAS DADOS A LA PSICOPATÍA: A propósito acabo de recordar que en psiquiatría el índice de psicopatía es más alto en hombres que en mujeres. En los casos de asesinos seriales las mujeres son como chispas de chocolate que adornan un gran tazón lleno de cereal masculino. Verificarlo en cualquier estadística o consulta con cualquier psiquiatra.

8. LOS HOMBRES SON MENOS SACRIFICADOS, Y MÁS FRÍOS, ORGULLOSOS Y ÁVIDOS AL PODER: El amor abnegado hacia la pareja es más frecuente en mujeres, igual que el amor sacrificado por los hijos, la compasión hacia los seres frágiles y las manifestaciones de ternura. A la mujer le es más fácil humillarse a sí misma (por ejemplo perdonar el adulterio de su pareja) y colocarse al último, mientras que el hombre prefiere colocarse el primero, como tu mismo has revelado en tus escritos. La mujer se inclina más al servicio (¿no afirmó Jesucristo que vino a servir y no a ser servido?) y el hombre, al contrario, se siente superior cuando le sirven: tus propias palabras son mi evidencia. El someter es la ambrosía del hombre –como tu mismo lo hiciste saber en un texto-.

¿De qué moralidad hablamos entonces? Me imagino que de una moralidad ajena al sentido común y a la recta razón.

Deirdre Ulster dijo...

PERCEPCIONES FINALES:

Esta es mi apreciación sobre lo que escribes a ese respecto:

1. ES INJUSTO: Al proceder tu condena inquisitorial centrándote en el sexo de la persona y no en las acciones en sí, ofendes a mujeres buenas inmerecidamente al acusarlas del mal que no han perpetrado. Acusar a una persona inocente es calumnia.

1. DESTILA MALA VOLUNTAD: Parece que disfrutas hiriendo a las personas. Cosa mala, porque “el mayor tesoro, después de Dios, es una buena voluntad en este mundo: aunque todo se halla perdido, por ella todo puede recuperarse”, como dice Angelus Silesius. “<>. En efecto, el resentimiento ciega la suprema potencia del alma del que ora y oscurece sus oraciones.”, sostiene Nilo el Asceta. El principio de caridad, que por lo demás se manifiesta en el amor al prójimo, ha sido restregado por el suelo.

2. SIRVE AL ORGULLO Y NO PREDICA LA HUMILDAD: Así te glorificas a ti mismo, pero “no se trata de apartarse del mundo, hay que apartarse de uno mismo”, como dice Madame Guyon. En palabras del Cura de Ars: “La humildad es a las virtudes lo que la cadena al rosario: quita la cadena, y todas las cuentas escapan; quita la humildad, y todas las virtudes desaparecen”. De acuerdo con la vía que conduce a Dios, “el enemigo tras el orgullo entra en tu corazón, llevándote hacia una pasión que te deshonra” dice Amma Sarra.

Así lo expresa Lao Tsé:

Un gran reino es como el arroyo más bajo,
hacia el que confluyen todas las aguas.
Ese reino es la parte femenina del mundo.

Lo femenino, por su quietud,
vence siempre a lo masculino.

Para alcanzar la quietud se debe ser humilde.
Por eso, si un gran reino se pone por debajo de un reino pequeño,
conquista al reino pequeño;
y si un reino pequeño se pone por debajo de un gran reino
absorbe al gran reino.
Unos vencen abajándose,
otros, permaneciendo bajos.

Todo cuanto anhela el gran reino
es incorporar y nutrir al otro.
Todo cuanto anhela el pequeño reino
es ser incorporado y ponerse al servicio del otro.
Cada uno logra su objetivo,
pero el más grande debe ponerse por debajo.

Deirdre Ulster dijo...

En resumen, por excelente que sea la visión metafísica de tu blog, si no eres benigno, se empañará.