domingo, 3 de octubre de 2010

Llull y el cadí




El cadí le dijo: "Pues, si crees que la ley de Cristo es verdadera, y consideras falsa la ley de Mahoma, aduce una razón necesaria que pruebe esto". Pues aquel cadí era conocido como versado en filosofía. Ramón respondió: "Convengamos ambos en algo común; después te daré una razón necesaria". Como esto agradó al cadí, Ramón lo interrogó diciendo: "¿Dios es perfectamente bueno?".

El cadí respondió que sí. Entonces Ramón, queriendo probar la Trinidad, comenzó a argüir de este modo: "Todo ente perfectamente bueno es tan perfecto en sí mismo, que no necesita hacer ni mendigar el bien fuera de sí. Tú dices que Dios es perfectamente bueno desde siempre y para siempre. Luego no necesita mendigar ni hacer el bien fuera de sí, porque si fuera así no sería perfectamente bueno sin más. Y porque tú niegas la Santísima Trinidad, suponiendo que no existiera, Dios no sería perfectamente bueno desde siempre hasta que produjo el mundo en el tiempo.

Y tú crees en la creación del mundo. Y por esto, Dios fue más perfecto cuando creó el mundo en el tiempo, que antes; ya que la bondad es mejor cuando se difunde que cuando existe ociosa. Esto lo digo en cuanto a ti. Pero en cuanto a mí, digo que la bondad desde siempre es difusiva. Y esto pertenece a la razón de bien que es difusivo de sí, y así Dios Padre bueno, de su bondad engendra al Hijo bueno y de ambos es inspirado el Espíritu Santo bueno."

El cadí, estupefacto por este razonamiento, no replicó ni una sola objeción; sino que mandó trasladarlo inmediatamente a la cárcel. Una multitud de sarracenos estaba fuera esperando para matarlo. Pero el cadí hizo publicar un edicto ordenando que nadie conspirara para matarlo; pues él mismo pensaba condenarlo a una muerte condigna.


Vida coetánea

2 comentarios:

jabato dijo...

MUy interesante. Me ha encantado. ¿Me puedes recomendar algo de Raimundo Lulio?

irichc dijo...

Casi todo lo que tengo de este autor está en catalán, así que no sabría orientarte en lo tocante a las ediciones. Respecto a la obra, las noticias no son mejores: Llull es muy prolijo y redundante; no hay caminos en esta selva. Ahora bien, su escrito más estructurado y donde mejor se aprecia su poderosa lógica de fondo es el Libro de contemplación en Dios. Sobre Llull escribí esto hace cinco años, para el caso de que no lo hayas leído ya y te apetezca una suerte de introducción.

Un saludo.