miércoles, 16 de marzo de 2011

Los castigos en el plan de Dios




Todo el que crea en Dios y reconozca sus perfecciones debe admitir al menos dos cosas:

1) Que si fue un Creador perfecto, no ha lugar a que intervenga en el mundo para corregir los efectos naturales derivados del primer acto de Creación, pues tal implicaría que su obra es mejorable.

2) Que si es un perfecto soberano, no deja que nada ocurra sin que se dirija al mejor fin moral, logrando que de los males puedan extraerse bienes.

Un castigo es bueno si hostiga a los malos o si pone a prueba y enseña a los buenos, mientras que sólo es malo si retribuye a los buenos con un mal del que ningún bien pueden extraer, eliminándolos. Sin embargo, nuestra condición mortal hace que todos, buenos y malos, estemos sujetos en última instancia a este castigo carente de finalidad y de enseñanza, que es consecuencia de una culpa primigenia. Los miles de millones de hombres que pueblan el planeta serán previsiblemente reducidos a la nada en los próximos cien años, con azares distintos, y nadie que no atente contra sí mismo podrá elegir su muerte. Visto así, los desastres naturales sólo son un mal para los malos, que reciben pago anticipado por su maldad y pierden toda posibilidad de reconciliación con Dios, pero no para los buenos, que o bien son fortalecidos en la tribulación, o bien son puestos a salvo de la condenación eterna y encuentran antes un destino que de todos modos no podían evitar.

¡Absurdos ateos! No abrís la boca por la desaparición inevitable de todo el género humano, a la que tenéis por natural, y os rasgáis las vestiduras por un caso particular de mortalidad que afecta a una ínfima parte de los hombres, debida a la misma naturaleza a la que poco antes dabais vuestro beneplácito.

Protestar por los desastres y la muerte muestra falta de fe en quien cree en la justicia eterna, y falta de razón en quien estima que todo obedece a una ciega necesidad.

3 comentarios:

Héctor M. dijo...

[con la muerte] los buenos, (...) o bien son fortalecidos en la tribulación, o bien son puestos a salvo de la condenación eterna y encuentran antes un destino que de todos modos no podían evitar.

Efectivamente, los desastres naturales apenas tienen intriga filosófica para el teísta pero otro cantar, me parece, es el de males continuados que no tienen fin como la tortura o, por concretar dramáticamente, los avateres sufridos por Job. Tales experiencias inabordables es lo que desborda la creeencia en un plan.

RAFAEL ANTONIO dijo...

Dios es infinitamente todopoderoso, sabio y bueno, Dios es amor, y por ello creo al hombre por amor. Ahora bien, como la creacion del hombre por parte de Dios fue por amor, el hombre no fue dotado para poder evitar todo sufrimiento, pues en este caso el hombre mereceria mas bien denominarse Dios que hombre, por lo que en este supuesto la creacion del hombre ya no podria ser considerada como una creacion por amor por parte de Dios, ya que para que efectivamente la creacion del hombre por Dios merezca ser considerada como una creacion por amor, el hombre debe ser sustancial y definitivamente distinito a Dios, lo cual conlleva logicamente que el hombre no tenga capacidad para evitar todo sufrimiento, pues si tuviese el hombre esta capacidad, el hombre ya no seria sustancial y definitivamente distinto de Dios, lo que supondria que la creacion del hombre por parte de Dios ya no mereceria ser considerada como una creacion por amor, sino mas bien como una extension que hace Dios de si mismo.
Ahora bien, el hecho de que el hombre no tenga capacidad para evitar todo sufrimiento no implica que no este capacitado para evitar muchos de sus sufrimientos, pues Dios es amor ¿Por que quien le manda al hombre golpear cuando tiene brazos para abrazar? ¿O quien le manda al hombre pisotear cuando tiene piernas para correr hacia el ser amado? es el mismo hombre quien causa muchos de sus sufrimientos de manera torpe e innecesaria, siendo estos sufrimientos causados por el mismo hombre de manera torpe e innecesaria, los sufrimientos precisamente mas dolorosos, pues Dios es amor, y aunque nos haya creado sustancial y definitivamente distintos a El por lo que conlleva que el hombre no esta capacitado para evitar todo sufrimiento, y sin embargo los sufrimientos mas dolorosos del hombre no son causados por nuestra limitacion para evitar todo sufrimientos, sino mas bien son causados por torpeza del propio hombre de manera innecesaria.
En definitiva, Dios creo al hombre por amor, lo que supone que el hombre debe ser sustancial y definitivamente distinto a Dios para que la creacion del hombre por Dios merezca ser efectivamente denominarse como una creacion por amor, puesto que si el hombre tuviese una minima similitud con Dios, mas que hombre seria Dios, por lo que la creacion del hombre ya no podria considerarse como una creacion por amor, sino mas bien como una extension que hace Dios de si mismo, y esto es absurdo ¿Por que como podria Dios extenderse a si mismo si ya siendo Dios toda extension de si mismo ya se veria contenida en la propia naturaleza de Dios?

RAFAEL ANTONIO dijo...

Perdon, al principio de mi comentario he cometido un pequeño error, habia escrito..."Ahora bien, como la creacion del hombre por parte de Dios fue por amor, el hombre no fue dotado para poder evitar todo sufrimiento, pues en este caso el hombre mereceria mas bien denominarse Dios que hombre..."....cuando en realidad lo correcto hubiese sido..."Ahora bien, como la creacion del hombre por parte de Dios fue por amor, el hombre no fue dotado para evitar todo sufrimiento, pues EN CASO CONTRARIO el hombre mereceria mas bien denominarse Dios que hombre..."