martes, 16 de diciembre de 2008

Cuando "liberal" es insustancial




La posición de aquellos principios de la libertad pretende que dichos principios sean verdaderos, puesto que se encuentran en conexión con la autoconciencia íntima del hombre. Pero si es, de hecho, la razón la que descubre estos principios, ella sólo consigue la confirmación de los mismos en la medida en que son verdaderos y no pertenecen a un nivel formal, mediante el hecho de referirlos al conocimiento de la verdad absoluta, y éste es tan sólo el objeto de la filosofía. Pero este conocimiento debe ser completo y haber sido conducido hasta su último análisis; pues si el conocimiento no llega a ser algo consumado en sí, queda expuesto a un formalismo unilateral; pero si llega hasta el fundamento último, alcanza entonces lo que es considerado como supremo, como Dios. Por consiguiente, se puede decir ciertamente que la Constitución política debe permanecer a un lado y la religión al otro, pero ahí existe el peligro de que aquellos principios permanezcan en una perspectiva unilateral. Así vemos actualmente el mundo invadido por el principio de la libertad referido especialmente a la Constitución política: estos principios son justos, pero, afectados de formalismo, se convierten en prejuicios en la medida en que el pensamiento no ha penetrado hasta su fundamento último; sólo ahí existe la reconciliación con lo absolutamente sustancial.


Hegel

1 comentario:

Alejandro Martín Navarro dijo...

Pues justo en ésas estamos, señor Hegel.