miércoles, 18 de noviembre de 2009

Maestros de la sospecha




Los dos principios fundamentales de la llamada crítica histórica son el postulado de la vulgaridad y el axioma de la mediocridad. Postulado de la vulgaridad: todo lo auténticamente grande, bueno y verdadero es improbable, pues es extraordinario y, como poco, sospechoso. Axioma de la mediocridad: tal y como son las cosas entre nosotros y alrededor de nosotros deben haber sido en todas partes, pues todo es así verdaderamente tan natural...


Schlegel

4 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Indro Montanelli decía que "lo mediocre está en relación con el contexto cultural en el que uno se desenvuelve, pero también guarda una componente personal. Lo que a uno le parece mediocre no tiene por qué parecérselo al vecino".

saludos.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hay un interesante antecedente de la segunda intempestiva de Nietzsche en este trabajo de Schlegel.

No estoy de acuerdo con Natalia, lo grande sí tiene medida.

Natalia Pastor dijo...

Ariastóteles,¿ y quien define lo grande?.
¿El "Ulises" de Joyce es grande?.

Tom Wolfe lo definió perfectamente en un artículo en el NYT respecto a lo acontecido con "La conjura de los necios" de John Kennedy Toole.
Decía Wolfe:"los mismos que consideraron a Ignatius J. Reilly, un personaje grotesco y calificaron la novela de basura,se subieron a proponer el Pulitzer en 1981.¿Qué había cambiado?".

Äriastóteles Lumínico dijo...

Natalia: la intuición es buena brújula no tanto para "definir" lo grande, sino para reconocerlo.

Llegué a una edad en que tras leer y conversar mucho, si bien no soy sabio, sé reconocer al hombre grande.

El relativismo nos ha robado la capacidad de disfrutar de la música renacentista, de los versos de la monja barroca sor Juana, de la investigación filosófica.

La definición es cosa de lógicos, su reconocimiento es un cultivo. Luego, lo mediocre no es relativo, es resultado de una ausencia de interés por la cultura en general.