domingo, 27 de mayo de 2007

Genealogía de la esclavitud


Sumisión es considerarte por debajo de alguien, algo al alcance de cualquier perro. Vergüenza es, en cambio, el sentimiento único de estar por debajo de ti mismo. Para tener vergüenza debes tener un "yo mismo".

Hay ateos que jamás se avergüenzan. Ni cuando se someten.

PS: "El arrepentimiento no es una virtud, o sea, no nace de la razón; el que se arrepiente de lo que ha hecho es dos veces miserable e impotente" (Spinoza).

2 comentarios:

Ana dijo...

Irich:
Spinoza no era infalible, un ejemplo de eso lo has citado. De otro parte, dónde quedó:
"El hombre es el único animal que siente vergüenza. Los que impugnan la vergüenza condenan a la humanidad."
Tu problema es la falta de consistencia racional, afirmas lo uno o lo otro; ¿pero ambas cosas en simultáneo? sospecho demasiado de la falta de consistencia de tus razonamientos

irichc dijo...

Ana (bonito nombre), a mí me resulta fácil de entender y aceptar. Si la vergüenza nos hace humanos, la desvergüenza nos animaliza. Todos los atributos del hombre me parecen renunciables excepto éste. Podemos suspender la inteligencia en favor del instinto o la pasión, cosa que hacemos a menudo, y seguiremos siendo humanos. Podemos renunciar a creer, a hablar, a poetizar, a reír, al miedo a la muerte y hasta al amor: somos hombres todavía. Pero un hombre sin atisbo de vergüenza es indistinguible de un animal, salvo en el hecho de que llevará el horror más lejos que cualquier bestia. Y como las grandes verdades difícilmente se dan aisladas, ésta también se refleja en las religiones más extendidas, incluso en las paganas, en las que existe un culto al honor y al pudor. Sin embargo, sólo la Biblia coloca dicha verdad al principio, como eje de todo.