lunes, 1 de octubre de 2007

Leibniz, el hereje




Queda claro que a Savater no le interesa nada Leibniz, hasta el punto de hacer de él una caracterización injusta y tópica. Lo importante es que el judío contaba con el favor del público, y el otro sólo con una elitista peluca. Punto. Es un retrato del gusto de una persona de izquierdas.

Ahora bien, cualquiera con un mínimo de objetividad puede ver que Leibniz superó con creces al panpsiquismo Spinoza; que, mientras que éste no salió de su celda de ermitaño (ni de su geometrizante celda metodológica), aquél contrastó sus hipótesis con todas las ciencias de su tiempo. Pero para eso hace falta leer a Leibniz y desdeñar a los divulgadores de tribuna periodística.

No tengo empacho en posicionarme en favor del buen Godofredo, sin que ello implique denostar a Spinoza, que fue -conviene no olvidarlo- una de las principales ascendencias del sajón. Valga para ello este pequeño y sumario repaso.

En primer lugar, subrayar su independencia. Aunque ofreciera sus servicios a nobles poderosos, rechazó una cátedra bien remunerada para mantenerse como lo que hoy llamaríamos un profesional liberal. Sus señores le encargaban, por lo general, bien mediaciones diplomáticas, bien estudios jurídicos, geológicos o históricos. El abundante tiempo del que disponía como cortesano y biblitecario lo destinó a elaborar una filosofía asombrosamente coherente, pionera, interdisciplinar y abierta a la polémica con personalidades de todos los ámbitos. A pesar de sus simplistas calumniadores iconoclastas, estuvo lejos de arredrarse ante intelectuales más influyentes que él, o de buscar a toda costa posiciones contemporizadoras, eclécticas. Así, son famosos sus encontronazos con Arnauld y Newton.

A Leibniz, entre otros muchos méritos, se le reconoce como inventor del cálculo infinitesimal (junto con Newton), precursor de la relatividad, del darwinismo y del lenguaje formal positivista. Kant, que tanto le debía, lo llamaba "ese gran hombre", y toda su Crítica de la Razón Pura es una lucha -en vano, creo yo- contra él.

En el siglo XX se ocuparon de Leibniz pensadores tan significativos y variopintos como Russell, Heidegger y Ortega. Incluso Lenin llegó a admirar su dialéctica, a la que sin embargo tachó de en exceso clerical. Tal vez sea ése, ese mismo, el problema de Savater.

Dejo una selección de textos con la esperanza de que sirvan para hacer justicia.

21 comentarios:

Santiago dijo...

Dios mio, que coincidencia, este fue exactamente el libro que te comente en mi email.

Y lo mantengo es bastante lamentable, Leibniz es un payaso y Spinoza es el heroe y salva el mundo, mientras que Godofredo se dedica a maquinar contra el, es homosexual, frustrado y se tiro una ventosidad antes de morir... Si el señor Stewart cree mas importante la ventosidad que su obra, es asi de triste.

Que decepcion , Savater, siempre me parecio un chaquetero de cuidado, con el tema de su nuevo partido me volvio a interesar, pero despues de esta critica...

Santiago dijo...

Añado que aun siendo tambien Leibnista, nunca he puesto en duda el grandisimo trabajo de Spinoza, es mas, me parece un autor coherente, honrado, cuyo trabajo no pretendia hacer daño, sino liberar, por desgracia, el señor Stewart le pone como un romantico rebelde , lo compara con un campesino que fomento una rebelion en La Haya...

La mejor metafora para este libro la lei en una buena critica de internet, "el hereje y el cortesano", hace a Leibniz lo que la pelicula Amadeus a Antonio Saglieri, les deja como idiotas, mezquinos , y demas... La diferencia esta en que en Amadeus al principio ya lo comentan, que esu na situacion irreal, dejando aparte la calidad de la pelicula claro, pues el libro en si es bastante malillo, y las metaforas "informaticas" (que si Leibniz buscaba un Windows perfecto,etc...) son muy tristes...

Stewart dice que se ha dejado de ejercer y de abrillantar su PhD. para retirarse y contemplar la verdad...

Me extraña que no haya acabado siendo pulidor de lentes...

irichc dijo...

Una ventosidad la tiene cualquiera, y más si se es homosexual frustrado. ¿Pero qué base hay para el dato? ¿Y qué relación guarda con la filosofía?

Recuerdo tu e-mail. Se ve que la divulgación sin pimienta ideológica ni la sal gorda de las bajas pasiones no triunfa.

Fernando G. Toledo dijo...

Muy interesante el artículo de Savater. Y sinceramente, me gustó mucho tu réplica, pues prolonga como un eco lejano, siglos después, esta antinomia filosófica de la que habla el filósofo en El País. También me parece que si es así, el tamaño de Savater frente al tuyo analoga a la perfección la importancia actual de Spinoza frente a la de Leibniz en filosofía. Y conste que, como le pasa a Santiago con Benito, yo no tengo problemas en reconocer que Leibniz es un gigante del saber y creador de una verdadera filosofía (contra Agustín, por ejemplo, quien era un pobre apólogo). Sin embargo Spinoza le saca una ventaja crucial: es autor de no sólo de una verdadera filosofía, sino de una filosofía verdadera.

irichc dijo...

Ay de Leibniz si ha de depender de mis servicios para hacerse un hueco en la historia. Y ay de Spinoza si tiene que cobijarse en la chata sombra de Savater.

Lejos de mí el despreciar a alguien, menos a un grande, pero creo que el legado de Spinoza hace tiempo que dio su última gota de jugo, y no precisamente la más dulce. Es de lamentar, pero este autor se ha convertido en la referencia honorable de todo nihilista: de Sade a Deleuze, pasando por Nietzsche e tutti quanti. Curioso que lo adoptaran como santo patrón justo quienes más han renegado de la verdad y la moral.

De San Agustín ya hablamos en otra parte. Bienaventurados los pobres apólogos como él, porque de ellos es el reino de las ideas.

Fernando G. Toledo dijo...

Si Spinoza sigue siendo referencia, incluso de nihilistas y relativistas (de hecho éstos pueden leer cualquier cosa, y cualquiera les dará lo mismo), entonces difícilmente pueda decirse que ya no da leche. El sistema filosófico más importante de España hoy, el materialismo filosófico, es un ejemplo que contradice tu idea de que sólo es pasto del nihilismo.

irichc dijo...

Me gustaría saber qué hace el materialismo con epístolas como ésta o esta otra. Tanta curiosidad tuve que se lo pregunté a los propios buenistas en sus foros hace muchos años, pero lo más que me dijeron -antes de echarme- fue: "¡hay otras cartas!".

Fernando G. Toledo dijo...

No encuentro dificultad en confirmar el materialismo, e incluso el ateísmo de Spinoza (o cuanto menos su brutal impiedad) a la luz de estas cartas. Spinoza no hace más que explayarse sobre las propiedades del ser necesario. Ahora bien, ¿puede ese ser necesario ser identificado con el dios cristiano? No, sólo con lo que Spinoza llama Dios y no es un ser egoiforme. Y esto lo digo no por estas cartas (que no dicen ni una cosa ni la otra de tal dios personiforme) sino de la obra principal de Spinoza, puesto que no conozco otras cartas, ni tampoco las que te mandan a leer en el foro de marras (supongo porque tendrán cuanto menos tanto valor como éstas, sino más, si se las coteja con la Ética).
No seré yo el primero en decir que aunque Spinoza utilice la palabra Dios, es ridículo identificar a ese dios con un dios personal (con lo cual quedan fuera de esa identificación los tres dioses monoteístas y el deísta, con la muy poco probable excepción del aristotélico y no sé si el hegeliano).
En el materialismo filosófico, el Dios de Spinoza es "muy analogable" (casi identificable) con M, es decir, "una pluralidad de materialidades que se codeterminan en symploké".

irichc dijo...

Ningún inconveniente en admitirte que Spinoza empleaba el término Dios en una acepción peculiar. Pero cuando afirma que este atípico Dios "es simple y no está compuesto de partes" ¿acaso usa un lenguaje privado donde "simple" y "no compuesto de partes" significan algo distinto a lo habitual?

Fernando G. Toledo dijo...

Spinoza se halla en un problema si es así, problema que resolvió en la Ética proponiendo la infinita pluralidad (infinitos atributos) de ese Dios que, insisto, no puede ser identificable con el Dios cristiano, a pesar de tu introducción en el foro de Nódulo. Puesto que si ese dios es a la vez simplícimo e infinito, anegaría al mundo, haciéndolo desaparecer. Esa objeción, aplicable sí también a los otros dioses monoteístas, debe de haber pesado para Spinoza y por eso en la Ética no se ve expresado de ese modo.

irichc dijo...

Dios no puede tener atributos que sean contradictorios. Y si los tiene infinitos, esto es, tantos como poseen los entes en su conjunto, lo serán seguro. Así, no podría ser Dios perfecto y necesario como el universo (suponiendo, con Spinoza, que lo fuera) si al mismo tiempo es imperfecto y contingente como una calabaza; no puede estar vivo como un animal y muerto como la materia inorgánica; no puede, en fin, ser móvil como lo comprendido por el espacio e inmóvil como el espacio que todo lo comprende. Hago notar que existe una diferencia muy importante entre afirmar que Dios está en todo y sostener que Dios es todo.

Fernando G. Toledo dijo...

Para Spinoza Dios no es el universo "físico", así como M no es la materia "física", con la cual podría identificarse el universo o mundo (Mi, según el materialismo filosófico).
Igualmente, sea Dios todo o esté en todo es imposible, dado que viola el principio de symploké.

Fernando G. Toledo dijo...

Me refiero especialmente, claro, a un Dios infinito y simple, "personal", etc.

irichc dijo...

Que no sea sólo el universo físico no significa que no lo sea también.

Fernando G. Toledo dijo...

Sí, sí, en eso estamos de acuerdo. M (en el materialismo filosófico) no es tampoco el universo físico solamente, y ni siquiera el mundo (con sus materialidades físicas -M1-, psicológicas -M2- e "ideales" -M3-).

irichc dijo...

Quiero decir que un ser que tenga los atributos del universo físico tendrá atributos contradictorios. Es obvio, ya que el universo es un mero agregado, no un ser. Su sustantivización resulta lógicamente inviable.

Fernando G. Toledo dijo...

No sé en qué teoría de los todos y las partes te basarás para decir que el conjunto de todo lo físico existente es un ser contradictorio.

irichc dijo...

Lo expliqué en el segundo comentario del 3 de octubre dentro de este hilo.

Fernando G. Toledo dijo...

Ya hablar de "el ser" es una sustantivación discutible, pero hablar del "universo" no encuentro imposibilidad de plantear esa conceptualización, por más que sea un término "monista".

Emilio Cervantes dijo...

Por ahora, sólo un aspecto puntual en relación con el evolucionismo que desemboca al final en otro aspecto que merece la pena analizar.

Leibniz fué un precursor del evolucionismo. Hoy en día se confunde evolucionismo con darwinismo. Darwinismo es, básicamente, la selección natural, una visión de la vida no-científica y no contrastable. Una tautología que da pie a interpretaciones simplistas del mundo y de la vida que, tal vez pueden abrir puertas a beneficios empresariales, editoriales, etc, etc, pero que no tiene nada que ver con un punto de vista científico.

Evolución es otra cosa más amplia, incluye desde Leibniz, Goethe, Buffon, Geoffroy, Lamarck,.....Con una revisión muy interesante de un profesor francés (Les transformations du monde animal. Deperet, 1939) que nadie lee hoy porque no se publica pero en la que da su justa proporción a Darwin.

Cuando en los años -50, la Biología toma importancia en USA, se retoma el darwinismo y se le da una importancia inusitada. Se relegan a un segundo plano otros estudios y puntos de vista sobre la evolución y se cargan las tintas sobre esa estupidez que dijo Darwin que es la Selección Natural que no es una teoría, pero a cambio permite crear un mundo más competitivo. Con lo cual, Irichc, tocamos un punto que nos interesa: si yo puedo dar o no un significado a algo.

Modestamente, a pequeñas cosas, puedo contribuir a darles un significado. Donde hay una teoría científica diré que veo una teoría científica. Donde haya un bluff, diré que veo un bluff. Si quien lo lea lo analiza en detalle y sobre todo si quien lo lee es un docente, al final habré contribuido (modestamente) a que algo cambie su significado.

Espero que podamos seguir discutiéndolo.

irichc dijo...

Esencialmente de acuerdo, Emilio: hay una inflación darwinista. Intentaré hacerme con el libro de Deperet.