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sábado, 4 de septiembre de 2010

Hawking




Es necesario lo que no requiere nociones previas para existir o ser comprendido.

I.

El universo es innecesario. Si se explicase por sí mismo, carecería de causa. Y si careciera de causa, sería inexplicable (pues no es autoevidente). Como la primera y la segunda proposición se contradicen, las opuestas son verdaderas.

Sin embargo, si Dios y no el universo fuera innecesario, sería explicable por el universo o por otra cosa. Por tanto, o bien Dios existe y es explicable, o bien existe y no es explicable, o bien no existe y es explicable, o bien no existe y no es explicable. De las cuatro posibles, sólo dos proposiciones favorecen al ateo; y, de estas dos, sólo la última es congruente, aunque exige prueba.

II.

Dios es necesario. Si todo precisara ser explicado, nada sería cierto. Ahora bien, hay algo cierto, luego no todo precisa ser explicado.

Sin embargo, si el universo y no Dios fuera necesario, nada en el mundo precisaría ser explicado, lo que es falso. Ergo el universo es innecesario.

lunes, 9 de agosto de 2010

Alquimia angélica




El comienzo de la fe es el de la fertilidad; pero el comienzo de la descreencia, aunque brille, está vacío.


Goethe

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¿Y quién no sabe que la perfección de cualquier cosa inferior consiste en sujetarse del todo a la superior, como se ve en el aire, que entonces queda más puro y más resplandeciente cuando se deja dominar más del Sol? Luego es menester que si quieren los hombres ser más perfectos, se sujeten rendidamente a Dios.


Segneri


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Del fuego mismo sale el relámpago o luz y bulle en todas las fuerzas y tiene en sí la fuente manantial y la agudeza de todas las fuerzas porque, como nació de todas las fuerzas del Padre mediante el Hijo, hace a su vez ahora a todas las fuerzas del Padre vitales y móviles. Y todos los santos ángeles fueron formados mediante el mismo Espíritu y fueron configurados de las fuerzas del Padre. Y el mismo Espíritu lo mantiene y lleva todo, lo forma todo, todas las plantas y colores y criaturas en el cielo y en este mundo y sobre el cielo de todos los cielos, pues el nacimiento de la santa Trinidad es por todas partes así y no de otro modo ni será de otro modo por la eternidad.

Mas cuando en una criatura se enciende el fuego, es decir, cuando una criatura se eleva demasiado como hicieran Lucifer y sus legiones, extínguese la luz y sale la fuente colérica y fogosa, la fuente del fuego infernal, es decir, sale el espíritu del fuego en la cualidad colérica. En esto has de notar las circunstancias, cómo sucede o puede suceder. El ángel está configurado a base de todas las fuerzas según describí por la larga.

Y si se subleva hácelo primeramente en la cualidad salada que él recoge en un esfuerzo supremo, cual mujer que quiere dar a luz y se contrae, conque la cualidad salada se pone tan dura y fuerte que el agua dulce ya no puede forzarla ni puede subir suavemente en la criatura, sino que resulta apresada y secada por la cualidad salada y mudada en un frío duro, acerbo, colérico, pues tórnase demasiado recia por la concentración salada y pierde su brillo luminoso y su grasa, que es de donde sale el espíritu luminoso, el espíritu de la vida santa, angélica y divina, el cual resulta tan enérgicamente concentrado y contraído por la cualidad salada que se seca como un leño dulce y árido.

Y cuando luego la cualidad amarga sube en la dulce cualidad secada, la dulce no puede suavizarla dándole de beber de su agua dulce y luminosa porque está seca.

Entonces rabia y se enfurece la cualidad amarga y busca descanso y alimento y ya no lo encuentra, se remueve en el "corpus" como un espíritu muerto de sed.

Y si luego el calor enciende la cualidad dulce y quiere calmar su calor en el agua dulce desde la que sube y brilla en todo el "corpus", no se encuentra con nada más que con un manantial duro, árido y dulce en el que no hay savia alguna, que se quedó seco por la salinidad. Enciende el dulce manantial con intención de refrescarse, pero allí ya no queda más savia, sino que arde y hierve el dulce manantial como una piedra dura y agostada y ya no puede encender su luz. Y el cuerpo entero se queda convertido en valle tenebroso en cuyo dentro no hay nada; un frío colérico y duro en la cualidad salada, un fuego hirviente y duro que sube por la eternidad el calor colérico en la cualidad dulce, y en la amarga un rabiar, bramar, punzar y arder. Y ahí tienes la verdadera descripción de un ángel expulsado o demonio, y también la causa. Y no está escrito sólo con comparaciones, sino en espíritu mediante la fuerza de que provino todo. Hombre, dale vueltas a esto que no tiene pérdida, etc.


Jakob Böhme

domingo, 4 de julio de 2010

Ockham, los presocráticos y San Anselmo




El axioma "de la nada nada sale" no es lógicamente demostrable, pero sí apagógicamente, pues su negación conduce a consecuencias ilógicas, como que algo existente pueda tener las mismas razones para existir que para no existir. Quien opine que el planteamiento es impertinente prejuzgará que el conjunto de lo que existe posee igualdad de rango en el orden de la existencia. Esto es a todas luces falso. Nadie duda que lo anterior da lugar a lo posterior y lo simple a lo complejo. Mi padre tuvo más razones para existir que yo, es decir, necesitó menos razones para lograrlo, puesto que las mías presuponen las suyas, mas no a la inversa. A su vez, el hidrógeno gozó de prioridad de existencia respecto al agua, que es un compuesto entre éste y el oxígeno. Con todo, la razón primera de la existencia nos resulta desconocida -esto es, la preferencia del ser sobre la nada- y o bien la atribuimos a una causa final inmutable (la voluntad de Dios), o bien negamos que quepa una posibilidad al ser para no ser, declarándolo necesario (la eternidad del universo). Sin embargo, esto último requiere una prueba lógica de la que carecemos, la que demuestre el absurdo de concebir un universo contingente, por lo que optar por lo primero en ausencia de la misma parece lo más racional.

Aceptada la ley metafísica por la cual cuantas menos razones se necesiten para existir, más razones se tienen para existir, deducimos que los elementos más simples y antiguos reúnen las máximas probabilidades de llegar a ser. Esta probabilidad se convierte en certeza absoluta respecto al ser más simple y antiguo concebible, a saber, el espíritu puro y eterno: Dios.

domingo, 22 de febrero de 2009

Cultura de la muerte




Para los gnósticos Dios, el dios bueno, era sólo un creador parcial, un creador impotente del que emanaban las almas humanas, pero no el cuerpo ni el mundo temporal que las acogía. Sin embargo, el Gran Arconte o dios malo era el autor del universo, el tirano que aprisionaba a los espíritus en la cárcel de la materia, oprimiéndolos con la violencia y la mentira. Puesto que este dios monstruoso no era el artífice de la vida, tampoco podía quitarla; y puesto que el dios pasivo, ausente y bondadoso no era autor del mundo, no podía mejorarlo. Así pues, la única salvación pasaba por el abandono voluntario de la vida y el triunfo sobre lo creado. La ética estoico-maniquea que deriva de estas fabulaciones metafísicas es, en cierta medida, la que ha animado infinidad de insurrecciones antisistema, aunque ella misma -que finge una perfectibilidad en la que no cree- sea susceptible de convertirse en sistema, institucionalizando lo que el anterior Papa bautizó como la cultura de la muerte.

martes, 28 de octubre de 2008

Cábalas




Lo exterior de lo exterior, el mundo: todo lo que tiene razón de ser.

Lo interior de lo exterior, el cuerpo: todo lo que es siempre según una misma razón.

Lo exterior de lo interior, la mente: todo lo que razona.

Lo interior de lo interior, el espíritu: todo lo que razona siempre según un mismo principio.

El principio del espíritu es Dios. Lo razonable de la mente es el espíritu. Lo razonador del cuerpo es la mente. Lo razonado del mundo es el cuerpo.