sábado, 2 de junio de 2012









O tu vita felicissima! O regnum vere beatum, carens morte, vacans fine! Cui nulla tempora succedent per aevum: ubi continuus sine nocte dies nescit habere tempus; ubi victor miles illis hymnidicis angelorum sociatus choris cantat Deo sine cessatione canticum de canticis Sion, nobile perpetua caput amplectente corona. Utinam concessa mihi peccatorum venia, moxque hac carnis sarcina deposita, in tua gaudia veram requiem habiturus intrare. Utinam tuae civitatis praeclara et speciosa moenia coronam vitae de manu Domini accepturus ingrederer, ut illis sanctissimis choris interessem, ut cum beatissimis spiritibus gloriae Conditoris adsisterem, ut praesentem Christi vultum cernere, ut illud summum et ineffabile et in circumscriptum lumen semper adspicerem; sicque nullo metum mortis affici, sed de incorruptionis perpetuae munere laetari possum sine fine.

¡O tú, vida felicísima! ¡O reino verdaderamente bienaventurado, al que la muerte no alcanza, carente de todo término, donde no hay sucesión de tiempo ni de siglos: donde el día perpetuo sin noche no sabe lo que es el tiempo; donde incorporado en los coros angélicos el que acá ha militado y vencido, adornada su cabeza noble de corona eterna, le canta a Dios sin cesar el cántico de los cánticos de Sión! ¡Ojalá que yo, conseguido el perdón de mis pecados, luego que dejase esta carga de mi cuerpo, lograse entrar en tus gozos para descansar de veras! ¡Ojalá pudiera entrar en las excelentes y hermosas murallas de tu ciudad para recibir allí la corona de vida eterna de mano de mi Dios y Señor! E incorporarme en esos santísimos coros, y en compañía de los bienaventurados espíritus asistir a la gloria del Creador, mirar presente el rostro de Cristo, ver continuamente aquella suma inefable e inmensa luz; y de este modo no vivir angustiado con el temor de la muerte, sino poder alegrarme eternamente con el gracioso don de la incorrupción perpetua.


San Agustín

domingo, 27 de mayo de 2012

La inmortalidad en Séneca




Di, más bien, cuán natural es ensanchar el pensamiento hacia el infinito. El alma humana es una realidad grande y noble, no admite que se le pongan otros límites que los que tiene de común con la divinidad. En primer lugar, no acepta una patria terrena, Éfeso o Alejandría, o cualquier otro suelo aún más populoso en habitantes o más abundante en edificios; su patria es todo el espacio que rodea con su perímetro al cielo y al universo entero, toda esta bóveda celeste bajo la cual se encuentran los mares y las tierras, bajo la cual el aire, aun delimitando las cosas divinas y las humanas, las une al propio tiempo, donde están distribuidos tantos dioses que vigilan su propio cometido. 

En segundo lugar, no permite que se le asigne a su vida una duración limitada: "Todos los años -dice- me pertenecen, ningún siglo queda cerrado para los grandes genios, ningún tiempo es inaccesible al pensamiento. Cuando llegue el día que disuelva esta mezcolanza de lo humano y lo divino, dejaré el cuerpo en esta tierra donde lo encontré y yo mismo me restituiré a los dioses. Tampoco ahora vivo separado de ellos, pero me veo retenido por esta envoltura pesada y terrena."

Por medio de estas dilaciones de la vida mortal nos ejercitamos para aquella vida mejor y más larga. Pues como el claustro materno nos retiene durante diez meses y nos prepara no para sí, sino para aquel lugar al que parece que somos lanzados cuando ya somos aptos para respirar y resistir al aire libre, así también a través del tiempo que se extiende de la infancia a la vejez, vamos madurando para un nuevo parto. Nos aguarda otro origen, una situación distinta.

Todavía no podemos soportar la visión del cielo sino a distancia. Por lo tanto contempla con valor aquella hora decisiva; no es la última para el alma sino para el cuerpo. Todas cuantas cosas te rodean considéralas como el mobiliario de un albergue, pues hemos de marchar a otro lugar. La naturaleza despoja al que sale de la vida, como al que entra en ella. 

No te está permitido sacar más de lo que has aportado, mas aun gran parte de cuanto has llevado a la vida tendrás que dejarlo: se te arrancará esta piel que te rodea como la más externa de las envolturas; se quitará la carne y la sangre que penetra y discurre por todo el cuerpo; se te quitarán los huesos y los músculos que son el apoyo de las partes muelles y débiles. 

Ese día que temes como el último es el del nacimiento para la eternidad. Deja el peso: ¿por qué te detienes como si no hubieras salido ya otra vez, después de abandonar el cuerpo donde estabas encerrado? Estás apegado a la vida, te resistes: también entonces fuiste empujado hacia afuera con gran esfuerzo de la madre. Gimes y lloras: también el llorar es propio de quien nace, pero entonces se te debía perdonar, pues habías venido a la vida ignorante e inexperto en todo. Salido del refugio, cálido y suave, de las entrañas maternas, te acogió un soplo de aire más libre; luego te hizo daño el tacto de una mano dura, y todavía delicado, sin experiencia de nada, te quedaste atónito en un mundo desconocido. 

Ahora no te resulta nuevo verte separado de aquel compuesto del que formabas parte. Renuncia con ecuanimidad a estos miembros ya inútiles, abandona este cuerpo en el que has habitado tanto tiempo: será desgarrado, sepultado, aniquilado. ¿Por qué te entristeces? Así suele suceder: se pierden siempre las membranas que envuelven a los que van a nacer. ¿Por qué te aferras a estas cosas como si te pertenecieran? Con ellas has sido cubierto: llegará el día que te arrancará de estos despojos y te sacará del contubernio inmundo y fétido del cuerpo. 

Tú, desde ahora, substráete ya a éste cuanto puedas, y, hostil a todo placer, a menos que esté estrechamente ligado a las necesidades naturales, ajeno a él medita desde este momento en algo más elevado y sublime. Un día se te revelarán los secretos de la naturaleza, se disipará esta oscuridad, y una luz deslumbrante te envolverá por todas partes. Imagínate cuán grande es el brillo de tantos astros que entremezclan su luz. Ninguna sombra perturbará esta serenidad; resplandecerán por igual todas las regiones del cielo: pues el día y la noche alternan sólo en las capas más bajas de la atmósfera. Reconocerás que has vivido en tinieblas cuando tú, pleno de vida, percibas la plenitud de la luz que ahora contemplas oscuramente a través de los conductos muy limitados de tus ojos y que, no obstante, admiras ya, aunque de lejos. ¿Qué impresión te producirá la luz divina cuando la contemples en su propia sede? 

Este pensamiento no permite que subsista en el ánimo nada sórdido, nada rastrero, nada cruel. Afirma que los dioses son los testigos de todos nuestros actos, nos ordena que nos sometamos a su aprobación, que nos aprestemos para ellos en vistas a la vida futura y que tengamos en consideración la eternidad. Quien medita en ella no se espanta ante ejército alguno, no le aterra el sonido de la trompeta, ni amenaza alguna le impulsa al temor.

¿Por qué deberá temer quien tiene la esperanza de morir? Incluso quien juzga que el alma subsiste sólo mientras está aprisionada en la cárcel del cuerpo y que, una vez liberada, al punto se desvanece, trata de poder ser útil aun después de la muerte. En efecto, aunque haya sido arrebatado a nuestra vista, sin embargo 

"se recuerda a menudo la gran virtud del héroe y el gran brillo de su estirpe." 

Considera cuánto nos aprovechan los buenos ejemplos: comprenderás que la presencia de los grandes hombres no es menos útil que su recuerdo.

Séneca

miércoles, 23 de mayo de 2012

Solipsistas


Si no hubiera inteligencia a escala suprahumana, el objeto más elevado al que podría aspirar la inteligencia del hombre sería ella misma. De hecho, ella constituiría su único objeto, puesto que un universo inteligible surgido de la no inteligencia carecería de valor cognoscitivo, como un poema absurdo o una melodía tocada al azar.

El solipsismo ateo consiste en asumir que no hay fines ni propósito en el universo, ni plan, ni diseño, ni orden, ni inteligencia a escala suprahumana, sólo porque no es capaz de imaginarlos.

Entonces, para el ateo lo único inteligible es la inteligencia, lo que equivale a decir que el pensamiento se piensa.

lunes, 14 de mayo de 2012

Nietzsche y Leibniz, sobre moral y ateísmo


El ateo está culturalmente imbuido de religión. Es decir, ha heredado o imitado los escrúpulos de sus padres y sus abuelos, que fueron religiosos. Con todo, halla un grato entretenimiento ganando batallas a la teoría para acto seguido rendirse en la práctica. Nietzsche vio eso: "Por cada paso que los ingleses hacen retroceder a la teología, obligan a la moral a avanzar otro", escribió. Se reía de ello, porque es verdaderamente inconsecuente. 

Leibniz, de sentir muy contrario al anterior, era en esto sin embargo del mismo parecer. Por ello rubricó las siguientes palabras, a propósito de los negadores de Dios y de la inmortalidad del alma, y del tópico del ateo virtuoso:

Sé que personas eminentes y bien intencionadas defienden que esas opiniones teóricas tienen una influencia en la práctica menor de lo que se cree, y sé también que hay personas de natural excelente, a las cuales las opiniones nunca podrán arrastrarles a hacer algo indigno; por otra parte, los que han llegado a tales errores por medio de la especulación, acostumbran a estar naturalmente más apartados de los vicios de lo que puede estarlo el común de los mortales, aparte de que tienen que tener cuidado con la dignidad de la secta de la cual son como jefes; se puede decir, por ejemplo, que Epicuro y Spinoza han llevado una vida absolutamente ejemplar. Pero esas razones dejan de ser válidas de ordinario en sus discípulos e imitadores, los cuales, al sentirse liberados del importuno temor a una providencia vigilante y a un futuro amenazador, dan rienda suelta a sus brutales pasiones, y orientan su espíritu a seducir y a corromper a los demás; y si resultan ser ambiciosos y de natural un tanto duro, pueden llegar a ser capaces, por su placer o medro, de pegar fuego a la tierra por los cuatro costados: yo he conocido algunos de este temperamento, a los cuales la muerte se los llevó. Pienso incluso que opiniones cercanas a éstas que vayan insinuándose poco a poco en el gran mundo, regido por otro tipo de gentes, de las cuales dependen los negocios, dispondrán todo para la revolución general que amenaza a Europa, y acabarán por aniquilar lo que todavía queda en el mundo de los sentimientos generosos de los antiguos griegos y romanos, los cuales preferían el amor a la patria y el bien público, y el interés por la posteridad, a la fortuna e incluso a la vida.

El filósofo previó con casi un siglo de antelación la Revolución francesa, que partió de la corrupción de las ideas de Rousseau, un deista, incubadas por su discípulo el Marqués de Sade, un ateo congruente para el cual la moral y la teología debían retroceder juntas.

martes, 8 de mayo de 2012

Fumus est







Tómese un guarismo y multiplíquese por cero. No importa lo grande que aquél sea, o el tiempo que haya permanecido: una vez se lo asocia a su nada, es nada.

Tómese a un hombre y póngase ante su muerte.

sábado, 5 de mayo de 2012

Virtud y escatología



En primer lugar, no soy de la opinión de que el infierno sea para aquellos que no han creído en el evangelio. Si se ha llevado a cabo una búsqueda diligente de Dios, aunque se haya errado en ella, y se ha obrado con recta intención, esto es, de forma sincera y constante, el no creer en la literalidad del dogma cristiano no me parece determinante para ser salvado o condenado. Pues el propio evangelio lo establece:

Entonces comenzaréis a decir: 'Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste'; Y os dirá: 'Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, obradores de iniquidad.' Allí será el llanto y el crujir de dientes. (Lucas 13:26-28).

Y también:

No todo el que me dice: 'Señor, Señor', entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (Mateo 7:21).

En segundo lugar, la acostumbrada objeción de que las recompensas y penas sobrenaturales son desproporcionadas a nuestros méritos y deméritos resulta inválida. Toda justicia humana ha de tener un término temporal. Supongamos que te hago un préstamo y me debes dinero; has de devolvérmelo en un año, pero transcurre el año y no lo haces. ¿Qué será necesario para que te conceda una prórroga? Que quieras pagarme y que puedas hacerlo algún día. Ese día ha de ser cierto para que la cláusula no sea vana. Si te concediese una prórroga sin condiciones, ¿no estaría permitiendo que te burlaras de mí? Por tanto, llegará el día en que, no habiéndome pagado, no puedas ya pagarme, porque esperé todo lo que razonablemente cabía esperar. Habrás incumplido tu obligación y no estará en tu mano enmendarlo; estará en la mía el forzarte a ello. Y aun si te permitiera que me dejaras a deber, acumulándote el interés, ¿qué ganaría si supiese que no puedo fijar el momento para exigirte el monto, dado que persistirás en tu morosidad?

Pues bien, otro tanto aplica en la existencia humana, que es vista por el cristianismo como un contrato con Dios por el que éste nos cede un bien en depósito (la vida) y nosotros nos obligamos a devolverlo sin menoscabo, es decir, sin haber sido indignos de ese don. El contrato carecería de causa si no contemplase plazo alguno; no habiendo fecha para la devolución, ni pudiéndose exigir, sería una donación encubierta. O lo que es lo mismo, el reconocimiento implícito de nuestra plena soberanía moral y del carácter absoluto de nuestra existencia, nociones contrarias no sólo a la religión, también a la sociedad. Así pues, Dios tiene fijado el día en que le entregaremos de vuelta la vida, momento tras el cual no cabrá que realicemos en ella mejora alguna, toda vez que habrá dejado de ser nuestra. 

Y caiga el árbol al sur o al norte, donde cae el árbol allí se queda. (Eclesiastés 11:3).

El pecado no es menos voluntario en esta vida que en la otra. Pero aquí puede corregirse, mientras que allí ha dejado atrás la posibilidad del perdón y del arrepentimiento. La gracia cesa de obrar, el hombre se curva sobre sí mismo y sólo puede aumentar su mal, al modo de quien se rasca padeciendo sarna. Como el hierro fundido, que es maleable mientras está al rojo y deja de serlo cuando se endurece, la vida del hombre sólo puede aspirar a la virtud ante la amenaza cierta del día en que habrá de rendir cuentas para siempre. La esperanza en un perdón infinito es corruptora, porque hace de la virtud no un fin voluntario, y como tal dependiente del propio esfuerzo, sino una fatal necesidad.





Los ateos virtuosos -amables hipócritas- objetan a los cristianos lo que Fénelon a Bossuet: que las buenas obras no se hagan por amor puro, gratuitamente y sin esperanza de una futura recompensa. Pero este reproche es en ellos fruto, si no de la mala fe, sí al menos de una confusión terminológica o de la ignorancia de los principios. Cuando Séneca escribe que debemos seguir a la virtud por la virtud misma, lo hace aduciendo que ésta es el bien más alto concebible y, por tanto, un fin final. Así, dicho bien para el cristianismo es Dios, el summum bonum, espiritual y eterno, lo que justifica que, por más que pueda pregustarse hoy, su perfecto disfrute se reserve para el futuro en otra vida. Puesto que, si circunscribiéramos la virtud sólo al presente y a las dudosas satisfacciones de esta breve existencia nuestra, como sintieron algunos paganos y están obligados a sentir todos los ateos, sería un bien finito, pasajero y comparable a otros quizá mayores, lo que refuta la vana presunción de ser ella lo más encumbrado. Por consiguiente, careciendo de esta cualidad que la hace preferible a todo lo demás, se seguiría a la virtud irreligiosamente, esto es, por interés, por costumbre o por capricho, y no por una razón insoslayable.


Hasta que el ateo no haya probado que la virtud es para todos el mayor de los bienes finitos no está en disposición de recomendársela a nadie más que a sí mismo. Dado que, incapaz de dotarla de un fundamento objetivo, la seguirá por fe ciega.


martes, 1 de mayo de 2012

Teoarquía




Iglesia y Estado deben permanecer separados: la Iglesia encima, el Estado debajo. La religión no debe descender a gobernar (teocracia) pero debe ser el fundamento último del sistema político (teoarquía). Si se concede, contra Maquiavelo, que hay fines políticos superiores a la conservación de la república y, contra Hobbes, que hay fines superiores a la paz social, se llega fácilmente a esta conclusión. Del mismo modo que admitimos que los derechos humanos preceden a los derechos nacionales, las matemáticas a la física y la lógica a la gramática, debemos conceder que el poder espiritual precede al temporal, porque se dirige a un fin más perfecto y más duradero que éste, que debe subordinársele. Tal fin es la felicidad del hombre.

miércoles, 18 de abril de 2012

Breve-XIV



Proposición 1:

La verdad es inteligible por sí misma para cualquier entendimiento atento.

Corolario: 

La verdad es inteligible por otras verdades parciales para cualquier entendimiento.

Proposición 2:

La causa primera es de suyo inteligible, en tanto que no es producida por otras causas.

Corolario:

Las causas segundas son inteligibles por la causa primera.

Proposición 3:

El fin último es de suyo inteligible, en tanto que no es explicado por otros fines.

Corolario:

Los fines no finales son inteligibles por el fin último.

Proposición 4:

Sólo hay una verdad, una causa primera y un fin último.

Corolario:

Ninguna verdad puede contradecir a otra, nada puede causarse a sí mismo y nada puede carecer de fin.

Proposición 5:

La verdad, la causa primera y el fin último son una y la misma cosa.

Demostración:

Si algo es de suyo inteligible, es imposible negarlo; si es imposible negarlo, es necesario; si es necesario, es único, ya que dos o más seres necesarios se excluirían mutuamente. Por tanto, si dos o más cosas son de suyo inteligibles, son una y la misma cosa.

Proposición 6:

El ser inteligible por sí mismo, causa primera y fin último de todo cuanto existe, es distinto de este y de cualquier universo.

Demostración:

El universo no es de suyo inteligible. Por tanto, el universo no es el ser inteligible por sí mismo, causa primera y fin último de todo cuanto existe (por las Proposiciones 1, 2, 3 y 5).

Proposición 7:

El ser así definido es Dios.

martes, 17 de abril de 2012



Si el mundo fuera en última instancia azul, nuestras consideraciones sobre el rojo carecerían de valor. Si fuera en última instancia azaroso o sin comienzo, nuestras apreciaciones sobre las causas o los fines resultarían vanas y nuestra investigación inútil.


Todo ateo es un escéptico en lo referente al conocimiento objetivo. Si no es un nihilista perfecto, es un hipócrita. Así, o es hipócrita respecto a su ateísmo, y cree en una causa o fin últimos, o es hipócrita respecto a su afán de saber, y finge buscar lo que supone que no existe.


También hay un teísmo nihilista que estima que no podemos aspirar a conocer nada, ya que intuye que la ciencia se oculta en el seno de Dios mientras que los hombres sólo percibimos de ella algún fatuo destello. Pero es un nihilismo epistemológico, ya que ese teísta cree al menos en una verdad ontológica que el ateo, en cambio, debe necesariamente rechazar. 


Pues, si el ateísmo postulara una causa primera o un fin último, éstos deberían ser de suyo inteligibles, es decir, no inteligibles por otras cosas; y si fueran de esta condición, serían a priori; siendo a priori, serían o conceptos relativos a nuestra forma de conocer, o conceptos absolutos y universales. Ahora bien, un concepto absoluto o axioma no puede obrar como causa, salvo que, además, sea un numen, a saber, una entidad viva, eterna e infinitamente superior a todo lo que depende de las causas segundas. Sería muy difícil al ateo que así razonase desestimar congruentemente la noción de Dios.


sábado, 7 de abril de 2012



Nada es suficientemente bello o grande para compensar que todo cuanto existe ha de disolverse sin lograr su fin y que lo óptimo comparte con lo pésimo el mismo destino. Si lo sabes y aun así puedes alegrarte, eres un estúpido o un malvado.

domingo, 1 de abril de 2012

"Vera religio geometrica methodo demonstrata". Versión en inglés.




Autorizo su difusión por cualquier medio, siempre que junto al texto se añada un enlace a este blog.

* * *

TRUE RELIGION DEMONSTRATED AFTER THE METHOD OF GEOMETERS

FIRST PART

AGAINST ATHEISTS

PREFACE

So, have them miserable little men rised against You, Lord? So, has the work of Your hands conspired against Your majesty, in Your presence, while You watch it patiently? So, my God, such despicable and criminal men have stood forth (if only they didn't exist!) and try to set You aside and get rid of You, most powerful creator of everything and most wise preserver of the universe? Not even the soul, that locked up in the dungeon of a body, weakened by passions, made dull by mistakes and sins, still against its will acknowledges You and calls upon You; not even all creatures, the most beautiful among the beautiful, the strongest among the strong, the sweetest among the sweet, that give witness of You, could move them? Don't the donkeys themselves teach them when they are asked, don't the fowls of the air show it to them, doesn't the earth answer them and don't the fish of the sea speak to them? Don't the heavens illustrate Your glory and doesn't the firmament proclaim to be the work of Your hands? Lastly, is such a multitude of species and creatures unable to behold the creator? Certainly, my God, they have become vain in their reasonings, but the judgement of the wicked will arrive and they will fear the avenger; and the light of every truth will ascend so that their foolishness is extinguished and they may see their deformity. Thus, against this plague of men so evil, so horrible, so harmful, I beg You. Lead the smallness of my poor wit, inspire my arguments to the truth of such a formidable proof.

DEFINITIONS

1. By cause I mean that from which something is, bringing it to existence; and that whose origin is brought by it I call it an effect.
2. By being in itself (Ens a se) I understand that which has not and cannot have a beginning.
3. By an absolutely infinite being I mean that which cannot be increased in any sense.
4. Thus, by a being which can be increased I understand that which goes from less to more and, after receiving an addition, is therefore changed.
5. Thus, by being changed I understand ceasing to be in one way and beginning to be another.
6. By God I understand the being which is infinite in every sense.

SOME REMARKS TO THE DEFINITIONS

(...)

AXIOMS

1. Some being exists.
2. That which lacks of any beginning cannot have any end.

REMARKS

These two axioms are so certain and evident that no one, however obstinate, can doubt them. As for the first one, who will deny that some being exists? But let it be that someone dared to doubt or deny it: by doubting or denying it he confesses his existence. Of course, if he didn't exist, he wouldn't be able to doubt or deny anything.

As for the second true axiom, who ignores that it is a blatant contradiction that which lacks of any beginning can have any end? That's why it is a beginning, since it is the beginning of some end. Beginning and end presuppose necessarily a mutual intercourse and relationship. Thus, as the father and the son refer to each other in such a way, so that if there is a son, then there must be some father for that one to become his son; and if there is not a father, for this very reason there cannot be a son neither; so, also, if there is an end, any beginning is necessary for this end to be, and if there is no beginning, there cannot be any end.

Thus Saint Hilary elegantly:

You will always be because You have always been, You don't need death;
That who lacks of birth doesn't know the end of times.


PROPOSITIONS

PROP. I

There is no possible effect without a cause.

PROOF

If there was an effect without a cause, there would be an effect whose origin would be brought by a cause (by definition I) and wouldn't be brought by a cause.

But this implies a contradiction.

Therefore, there is no possible effect without a cause, which was to be demonstrated.

PROP. II

All that exists is either in itself or by another.

PROOF

It is impossible to think that something exists but by itself, by another one or by nothing, as it is evident.

But nothing can exist from nothing, since there is no possible effect without a cause, by the previous proposition.

Therefore, all that exists is either in itself or by another, which was to be demonstrated.

PROP. III

There is no possible being existing by another unless there is a being existing by itself.

PROOF

There is no possible effect without a cause (by proposition I).

However, the set of beings that exist by another (tota collectio Entium ab alio) are effects, by definition I.

Nevertheless, the set of beings that exist by another cannot have as a cause a being existing by another, since this one should be equally included in the set of beings that exist by another.

Thus, it must have a being in itself as a cause, given that there are no more classes of entities but the ones in itself and the ones by another.

Therefore, there is no possible being existing by another unless there is a being existing by itself, which was to be demonstrated.

PROP. IV

There is some being in itself.

PROOF

Some being exists, by axiom I.

However, all that exists is either in itself or by another, by proposition II.

Therefore, it exists some being that it is either in itself or by another.

If it is in itself, then the being in itself exists.

If it is by another, the being in itself exists equally, since there is no possible being existing by another unless there is a being existing by itself, by proposition III.

Therefore, there is some being in itself, which was to be demonstrated.

PROP. V

The being in itself is changeless.

PROOF

All that is changed has a beginning and an end, by definition V.

However, the being in itself cannot have neither any beginning, by definition II, nor any end, by axiom II.

Therefore, the being in itself cannot change, and thus it is changeless.

PROP. VI

The being in itself is absolutely infinite.

PROOF

The being in itself is changeless, by the previous proposition.

However, what is changeless cannot be increased in any sense, since being increased is being changed, by definition IV.

Therefore, the being in itself cannot be increased in any sense.

However, the being that cannot be increased in any sense is an absolutely infinite being, by definition III.

Thus, the being in itself is absolutely infinite, which was to be demonstrated.

PROP. VII

God exists.

PROOF

An absolutely infinite being exists, by the previous proposition.

However, an absolutely infinite being is God, by definition VI.

Therefore, God exists, which was to be demonstrated.

COROLLARY I

God is one, since a a plurality of beings infinite in every sense is repugnant to our reason, whenever none of them would be infinite.

COROLLARY II

God is eternal, since if He is infinite in every sense, He is also infinite in His permanence, in which eternity consists.

COROLLARY III

God is immense, since if He is infinite in any sense, He is also infinite in His presence, in which immensity consists.

COROLLARY IV

God is intelligent. Otherwise, He wouldn't be infinite in every sense, since He would lack intelligence.

COROLLARY V

God acts freely. Since, if He didn't, he would lack the power of acting in the opposite way; and, thus, He wouldn't be infinite in every sense.

COROLLARY VI

God is omnipotent. Otherwise, He wouldn't be infinite in power.

COROLLARY VII

God is infinitely good. Otherwise, He wouldn't be infinite in goodness.

PROP. VIII

Whatever that exists in God is God.

PROOF

Whatever that exists in God is infinite, given that, if it is not infinite, then it is finite, and therefore God is not infinite in every sense, which is against proposition VI.

Nonetheless, whatever that is infinite is God, by definition VI.

Thus, whatever that exists in God is God, which was to be demonstrated.

COROLLARY

There are no mixtures or passions in God, given that whatever that exists in God is God, by the previous proposition.

PROP. IX

The universe is not God.

PROOF

Whatever that exists in God is God, by proposition VIII.

However, whatever that exists in this universe is not God, as it is evident.

Therefore, the universe is not God.

PROP. X

This universe and everything in it is by God.

PROOF

This universe is not God, by the previous proposition.

Therefore, it is not a being in itself. Since, if it was a being in itself, it would be changeless, by proposition V, and absolutely infinite, by proposition VI, and thus it would be God, by proposition VII.

If, therefore, it is not a being in itself, it must be by another, since all that exists is either by itself or by another, by proposition II.

However, it doesn't exist by another which in turn is by another, by the sam reason.

Therefore, it exists by another which is in itself, that is, God.

Therefore, the universe and everything in it is by God, which was to be demonstrated.

lunes, 26 de marzo de 2012

La religión verdadera demostrada según el método geométrico-I


Traduzco del latín, como absoluta primicia, un fragmento de una obra filosófica de Francisco Gazzerro publicada en 1734 y de la que no me consta que haya copia alguna a la venta, no figurando tampoco en ediciones digitales en internet ni en ninguna biblioteca pública, según el catálogo mundial.

Se trata de una formulación teísta inspirada en el método de Spinoza y destinada a refutar las conclusiones de éste. Espero completar la traducción del opúsculo -unas cien páginas- en sucesivas entregas.

* * *

LA RELIGIÓN VERDADERA DEMOSTRADA SEGÚN EL MÉTODO GEOMÉTRICO

PRIMERA PARTE

CONTRA LOS ATEOS

PROEMIO

¿De modo que se han levantado contra Ti, Señor, infelices hombrecillos? ¿De modo que la obra de Tus manos conspira contra Tu majestad, estando Tú presente, contemplándolo con paciencia? ¿De modo, Dios mío, que se han puesto en pie hombres tan infames y criminales (¡ojalá que no existieran!) que intentan apartarte y eliminarte a Ti, poderosísimo creador de todo y conservador sapientísimo del universo? ¿Ni siquiera el alma, que encerrada en la mazmorra de un cuerpo, debilitada por las pasiones, enervada por los errores y los pecados, aun contra su voluntad Te reconoce y Te suplica; ni siquiera todas las criaturas, bellísimas entre las más bellas, fortísimas entre las más fuertes, dulcísimas entre las más dulces, que dan testimonio de Ti, han podido moverlos? ¿Acaso preguntando a los jumentos éstos no los enseñan, no se lo muestran las aves del cielo, no les responde la tierra y no les hablan los peces del mar? ¿Acaso los cielos no ilustran Tu gloria, ni proclama el firmamento ser obra de Tus manos? ¿Acaso, en fin, tamaña magnitud de especies y criaturas es incapaz de contemplar al creador? En verdad, Dios mío, se han vuelto vanos en sus razonamientos, pero vendrá el juicio de los malvados y temerán al vengador; y la luz de toda verdad ascenderá a fin de que se extinga su estupidez y vean su deformidad. Así, contra esta plaga de hombres tan malvados, tan horribles, tan dañinos, Te imploro. Dirige Tú la parvedad de mi pobre ingenio, inspira Tú mis razones hacia la verdad de una demostración tan formidable.

DEFINICIONES

I. Llamo causa a aquello a partir de lo cual alguna cosa es, induciéndola a su origen; y aquello cuyo origen es inducido lo llamo efecto.

II. Llamo ser en sí (Ens a se) a aquel que no tiene ni puede tener principio.

III. Llamo ser absolutamente infinito a aquel que no puede experimentar aumento alguno en ningún género.

IV. Así, por ser que puede experimentar algún aumento entiendo aquel que de menor deviene en mayor y, efectuada en él una adición, es cambiado.

V. Así, por ser cambiado entiendo aquel que deja de ser de una manera y empieza a ser de otra.

VI. Por Dios entiendo el ser infinito en todo género.

ALGUNAS ANOTACIONES A LAS DEFINICIONES

(…)

AXIOMAS

I. Existe algún ser.

II. Lo que carece de todo principio no puede tener ningún fin.

ANOTACIONES

Estos dos axiomas nuestros son tan ciertos y evidentes que nadie, por obstinado que sea, puede ponerlos en duda. En cuanto al primero, ¿quién negará que algún ser existe? Pero sea que alguien se atreviese a dudarlo o a negarlo: el mismo que duda o que niega ya existe. Desde luego, si no existiera, no podría dudar, ni negar.

En cuanto al segundo axioma verdadero, ¿quién no ve que es una contradicción manifiesta que aquello que carece de todo principio pueda tener algún fin? Es por ello que es un principio, porque es el principio de algún fin. Principio y fin suponen entre sí un comercio y una relación necesarios. De ahí que como padre e hijo se refieren entre sí mutuamente de este modo, de manera que si el hijo es, algún padre ha de ser necesariamente para que aquél devenga hijo; y si no hay padre, por la misma razón tampoco podrá haber hijo. Así también, si existe un fin, algún principio es necesario para que el fin sea; y donde no hay principio, no puede haber fin. Así San Hilario elegantemente:

Siempre serás porque siempre fuiste, no necesitas a la muerte:
Quien carece de nacimiento no conoce el final de los tiempos.


PROPOSICIONES

PROP. I.

No puede darse efecto sin causa.


DEMOSTRACIÓN

Si pudiera darse un efecto sin causa, se daría uno cuyo origen sería inducido por una causa (por la definición I) y no lo sería.

Pero esto implica una contradicción.

Luego, ningún efecto puede darse sin causa, que es lo que había que demostrar.

PROP. II

Lo que es, o bien es en sí, o bien es por otro.


DEMOSTRACIÓN

No puede pensarse que algo sea si no es o bien en sí, o bien por otro, o bien de la nada, como resulta evidente.

Pero algo no puede ser de la nada, pues no puede darse ningún efecto sin causa, por la proposición precedente.

Luego, o bien es en sí, o bien es por otro, que es lo que había que demostrar.

PROP. III

No puede darse un ser por otro sin que se de un ser en sí.


DEMOSTRACIÓN

No puede darse efecto sin causa (por la proposición I).

Ahora bien, el conjunto de seres que son por otro (tota collectio Entium ab alio) son efectos, por la definición I.

Sin embargo, el conjunto de seres que son por otro no puede tener por causa otro ser que sea por otro, pues éste debería estar igualmente incluido en el conjunto de seres que son por otro.

Por tanto, debe tener por causa un ser en sí. Puesto que no se dan más clases de entes que los que son en sí y los que son por otro.

Luego, no puede darse un ser que sea por otro sin que se dé un ser en sí, que es lo que había que demostrar.

PROP. IV

Existe algún ser en sí.

DEMOSTRACIÓN

Existe algún ser, por el axioma I.

Ahora bien, todo ser es en sí o por otro, por la proposición II.

Luego, existe algún ser que es o bien en sí, o bien por otro.

Si es en sí, existe el ser en sí.

Si es por otro, también existe el ser en sí. Porque no puede existir un ser por otro sin que exista un ser en sí, por la proposición III.

Luego, existe algún ser en sí, que es lo que había que demostrar.

PROP. V

El ser en sí es inmutable.

DEMOSTRACIÓN

Todo lo que es cambiado tiene un principio y un fin, por la definición V.

Pero el ser en sí no puede tener ni principio, por la definición II, ni fin, por el axioma II.

Luego, el ser en sí no puede cambiar, por lo que es inmutable.

PROP. VI

El ser en sí es absolutamente infinito.


DEMOSTRACIÓN

El ser en sí es inmutable, por la proposición precedente.

Ahora bien, lo que es inmutable no puede experimentar aumento alguno en ningún género, pues experimentar algún aumento es cambiar, por la definición IV.

Por tanto, el ser en sí no puede experimentar aumento alguno en ningún género.

Ahora bien, el ser que no puede experimentar aumento alguno en ningún género es absolutamente infinito, por la definición III.

Luego, el ser en sí es absolutamente infinito, que es lo que había que demostrar.

PROP. VII

Dios existe.


DEMOSTRACIÓN

Existe el ser absolutamente infinito, por la proposición precedente.

Ahora bien, el ser absolutamente infinito es Dios, por la definición VI.

Luego, existe Dios, que es lo que había que demostrar.

COROLARIO I

Dios es uno. Pues una pluralidad de seres infinitos en todo género repugna a la razón, toda vez que ninguno de ellos sería infinito.

COROLARIO II

Dios es eterno. Pues si es infinito en todo género, es también infinito en su permanencia, en la cual consiste la eternidad.

COROLARIO III

Dios es inmenso. Pues si es infinito en todo género, también es infinito en su presencia, en la cual consiste la inmensidad.

COROLARIO IV

Dios es inteligente. De lo contrario, no sería infinito en todo género, pues carecería de inteligencia.

COROLARIO V

Dios obra libremente. Pues si no lo hiciera, carecería del poder de obrar lo contrario; y, así, no sería infinito en todo género.

COROLARIO VI

Dios es omnipotente. De lo contrario, no sería infinito en el género del poder.

COROLARIO VII

Dios es infinitamente bueno. De lo contrario, no sería infinito en el género de la bondad.

PROP. VIII

Lo que es en Dios es Dios.


DEMOSTRACIÓN

Lo que es en Dios es infinito; pues, si no es infinito, entonces es finito, y de este modo Dios no es infinito en todo género, lo que va contra la proposición sexta.

Pero lo que es infinito es Dios, por la definición VI.

Luego, lo que es en Dios es Dios, que es lo que había que demostrar.

COROLARIO

En Dios no hay composiciones ni afectos, ya que lo que es en Dios es Dios, por la proposición precedente.

PROP. IX

El universo no es Dios.

DEMOSTRACIÓN

Lo que es en Dios es Dios, por la proposición VIII.

Ahora bien, lo que es en este universo no es Dios, como resulta evidente.

Por tanto, el universo no es Dios.

PROP. X

Este universo y todas las cosas que están en él son por Dios.

DEMOSTRACIÓN

Este universo no es Dios, por la proposición precedente.

Luego, no es en sí. Pues, si fuera en sí, sería inmutable, por la proposición V, y absolutamente infinito, por la proposición VI, y por ello sería Dios, por la proposición VII.

Si, por tanto, no es en sí, será por otro; pues todo ser es o bien en sí, o bien por otro, por la proposición II.

Ahora bien, no es por otro que a su vez sea por otro, por la misma razón.

Luego, es por otro que es en sí, que es Dios.

Por tanto, el universo y todas las cosas que están en él son por Dios, que es lo que había que demostrar.

domingo, 25 de marzo de 2012

Otro nombre para Dios


La naturaleza misma de la verdad excede nuestra experiencia presente. Si la verdad no fuese nada más que lo que hoy sabemos, más bien deberíamos llamarla certeza. Sin embargo, ¿qué puede considerarse cierto si no se presupone una verdad permanente?

Luego, o bien sólo contamos con una tenue, cuestionable y cambiante certeza sobre lo que nos rodea, en cuyo caso nuestro conocimiento es una suerte de creencia metódica, o bien tenemos acceso a realidades a priori no susceptibles de ser discutidas o modificadas.

Si es posible alcanzar un conocimiento objetivo, universal y permanente, existe la verdad absoluta. Tal verdad debe ser sobrenatural, estando más allá del espacio, el tiempo y la observación.

viernes, 23 de marzo de 2012

Un argumento teísta


El conjunto de entes que son efecto de otro ("tota collectio Entium ab alio") no puede tener por causa un ente que es efecto de otro, pues éste debería estar incluido en el conjunto de entes que son efecto de otro.

Por tanto, debe tener por causa un ente que sea causa de sí mismo ("Ens a se"). Puesto que no se dan más clases de entes que los que son causa de sí mismos y los que son efecto de otro.

Luego, no puede darse un ser que sea efecto de otro sin que se dé un ser que sea causa de sí, que es lo que se quería demostrar.


Comentario

Un mundo finito en el espacio e infinito en el tiempo, esto es, eterno, carece de sentido o conduce a la falsa hipótesis del eterno retorno.

Un mundo infinito en el espacio y en el tiempo, en el que siempre quepa avanzar un paso más, es falso según el anterior argumento de Gazzerro. La causa del conjunto de todo lo que es efecto de otra cosa no puede, por definición, ser a su vez efecto de otra cosa sin pertenecer por ello a dicho conjunto y descartarse como su causa.

Se sigue que el mundo es finito en el espacio y en el tiempo. Si es finito, tiene comienzo. Este comienzo puede ser o la nada, o él mismo u otra cosa. Las dos primeras opciones son absurdas, por lo que se elige la tercera. Ahora bien, la causa del mundo no puede ser otro mundo "ad infinitum", ya que eso está excluido por la conclusión de la que partimos, a saber, que el mundo -lo cual comprende todo mundo y el conjunto de todo los mundos- es finito en el espacio y en el tiempo. Por tanto, es algo distinto al mundo; distinto, por consiguiente, a la materia.